Debía estar en segundo de BUP, cuando escuchaba a rabiar este disco. Eramos jóvenes y joviales, y con los colegas, cantábamos a vena en cuello, canciones como El baile de la desesperación, Este es nuestro tiempo o Corazón malherido por los angosto callejones de mi Guadix natal, en esas noches de bodegas latinas repletas de litros, confesiones y amistad con mayúscula. Como en una catarsis colectiva bailamos y cantábamos, cada vez que los cero, venían a tocar en directo al pueblo. Canciones desgarradoras como El lado oscuro de las cosas, servían de inspiración para nuestras fantasías y realidades. Guitarras afiladas, letras de brillante poesía y unas melodías que fueron la banda sonora de nuestras vidas.
091 El baile de la desesperación (Zafiro, 1991)