Malos tiempos para la crítica, y por extensión para la forma de vida de energúmenos como tú y yo, aquellos en los que la libertad de expresión se convierte en un derecho virtual, irreal y literario-legalista, cuando periodista son expulsados de sus trabajos y repudiados públicamente por expresar las críticas más infantiles y medidas contra los actos militares del ejercito de su país. Malos tiempos aquellos donde encuentras web donde expresan abiertamente que no dicen lo que piensan sobre la guerra y sus cabecillas porque serían perseguidos y procesados. Malos tiempos aquellos en los que los gobiernos obligan a sus ciudadanos a identificar sus comunicaciones encriptadas y personales, como sus comunicaciones bancarias y sus compras en la red, así como las claves de su e-mail. (No olvidemos que la actual LSSI registra el acceso que hacemos a las páginas web y a los correos, como si vas a comprar el periódico y el quiosquero apunta tu DNI y los periódicos que compras y luego el cartero registra todas tus cartas y quien te las envía) Los tiempos como este son pésimos para las mentes con un poco de cordura y escaso sentido común.
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Acerca de la guerra
En plena guerra contra Irak, cuando parece poco probable que la cordura detenga esta guerra económica y política, me hago un par de preguntas, que no lo son. No entiendo porque a los ejércitos angloamericanos se los denominan, en algunos medios de comunicación, como las tropas aliadas y hablan de una coalición internacional, cuando todos sabemos bien que aquí hay un grupo, y no muy grande que digamos, patente quedó en el Consejo de Seguridad de la ONU. Tampoco entiendo porque se hacen distinciones morales, en otros medios, entre una bomba de x toneladas y un hombre bomba. Cuando ambos son igualmente lamentables y degradantes.
Vaya comienzo!!
Comienza esta locura, más deslumbrado por el rollo que me da hacerla que por otra cosa. Parte de culpa la tiene las bitácoras tan chulas que he visto y que me han enganchado totalmente (ya las recomendaré).
Esto puede ser como un editorial, como una columna de opinión o como una empanada al atún. Ya veremos.