Del recorta y pega a la autoedición fanzinera

La evolución en la producción fanzinera

Desde siempre el fenómeno fanzinero ha conseguido despertar el interés de los neófilos. Cada cierto tiempo los mass media suelen acercarse a éste, mas como quien mira animales extraños, y suelen retratar el mundo de la edición independiente generalmente de una forma desafortunada. En estos meses son varias las incursiones de periódicos y de la televisión en el tema, dándose la paradoja que comparten una visión escéptica de los fanzines frente a la edición electrónica en Internet y presentan a sus editores como una mezcla entre viejos nostálgicos y militantes antitecnológicos. Tal visión está completamente sesgada y no responde en absoluto a la riqueza de visiones que un mundillo tan etereogéneo ofrece. Además de omitir el asentado fenómeno de los blogs de fanzines y fanzineros, que forman las actuales redes de promoción y distribución de los fanzines actuales, resulta bastante paradójico que a unos medios que aún hoy dan bastante la espalda a Internet, sorprenda que haya gente que edita en papel impreso.

Los fanzines han cambiado mucho, porque han cambiado sus editores y autores. Cambian los contenidos, el diseño, la forma de editar y la forma de distribuir los fanzines impresos. Queremos reflexionar sobre las diferencias entre un fanzine de los 80 y uno actual, en qué se difieren las técnicas que se utilizaban en cada momento, cómo se distribuyen y qué diferencias de lenguaje presentan.

1

Recorta y pega

La forma clásica de edición de fanzines agrupa un conjunto de técnicas de gran variedad y creatividad que utilizan sobre todo técnicas artísticas y manuales, así como maquinaria de diferente naturaleza.

Popularmente las conocemos como recorta y pega, pero van mucho más allá de esta sencilla técnica. Así para la publicación de textos se emplean desde la escritura a mano hasta la máquina de escribir o incluso el ordenador –en el caso de que se impriman los textos se recorten y se monten pegados en el master del fanzine–. Además se pueden utilizar letras trasferibles, rotuladoras Dymo, sellos de caucho o incluso el recorte de caracteres tipográficos de periódicos y revistas, entre otras.

En lo referente de la elaboración de imágenes e ilustraciones se emplean las propias de cada disciplina, como pueden ser: fotografías, dibujos, pinturas, cómics, collages… Estos materiales pueden proceder de otras publicaciones –en parte o de forma total– o bien han podido ser elaborados íntegramente por los autores del fanzine. Dentro de estas técnicas destaca especialmente el collage a partir de imágenes procedentes de revistas, cómics o periódicos –en los orígenes algunos fanzines utilizaban material que podía tener copyright de la forma más libre y anárquica del mundo–. El collage, principalmente se puede utilizar con una finalidad desde artística a satírica, siendo el recurso más utilizado en los fanzines clásicos.

Una vez recopilados todos los contenidos elaborados y preparados para la edición se procedía a recortarlos y pegarlos sobre el formato de papel que se convertirá en el master. Para colocar los contenidos de la forma idónea tendremos que tener en cuenta la planillo de contenidos y la imposición de páginas para conseguir una paginación correcta del fanzine ya fotocopiado.

Estética clásica

El collage con un alto grado de contraste es uno de los recursos más utilizados. Así los fondos negros con papeles escritos sobre cajas en blanco pegados, es un recurso recurrente.
También se pueden pegar esas cajas de párrafo sobre imágenes o sobre textos de gran contraste. Dichos fondos quedarán ilegibles, convirtiéndose en recursos estéticos.

Los marcos ornamentales de página que recogen el texto en su interior se utilizaba sobre todo en fanzines musicales, culturales y políticos en los que había un predominio de texto. Éste solía ocupar una única columna de texto, alrededor de la que se colocaban ilustraciones propias o ajenas. Estos marcaban los límites de impresión de las fotocopiadoras.

3

Al utilizarse material fotocopiado para el master que luego se fotocopiará. Destaca el hipercontraste que hará desaparecer grises y tonos medios, producidos sobre todo por la monocromía de la fotocopia, que simula términos medios mediante tramas más o menos cerradas. Así mismo se pueden emplear diferentes técnicas para tratar las imágenes, como rayados, redibujados, tramados, fotocopiados o texturados diversos, con los que podremos obtener resultados visualmente sabrosos.

¿Quién te ha visto y quién te ve, fanzine? De los medios más artesanales a las herramientas de la edición profesional.

4

Autoedición

Actualmente la edición independiente se diferencia en poco con la edición comercial, quizás solo por la tirada y el tipo de material. En lo referente a la producción, a través de un equipo informático mediano se puede acceder a posibilidades antes sólo soñadas. El método de ensayo y error permite probar una y otra vez composiciones hasta que estemos contentos con la estética de nuestra publicación.

Un PC o un Mac, una cámara digital, una conexión a internet, un escáner y una impresora son los requisitos necesarios para entrar en la autoedición. A continuación necesitarás un programa de maquetación (algunos de los más usados son Corel Draw, Publisher, InDesing, QuarkXPress…), otro para retoque fotográfico (Photoshop o Corel Photo Paint son los más populares) así como un procesador de textos y un navegador.

Uno de los puntos fuertes de esta técnica de edición es tener claro que podemos utilizar otras herramientas en las distintas partes de la producción. Así nos permitimos elaborar con medios tradicionales y artísticos materiales que luego podemos fotografiar o escanear e incorporarlos a un proyecto digital. Aunque incluso con la ayuda de una tableta gráfica nos atreveríamos a elaborar ilustraciones directamente en un programa de dibujo vectorial, también lo podemos realizar con papel y tinta para más tarde digitalizarlo. Es importante establecer un proceso bien definido: primero hay que planificar lo que queremos hacer, luego hay que elaborar los contenidos, después hay que diseñar el fanzine, posteriormente tenemos que integrar esos contenidos en el diseño, es decir maquetar, y como punto final tendremos que obtener el resultado final que puede ser mediante un pdf para luego llevarlo a una imprenta o a una fotocopiadora.

5

Estética actual

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que Autoedición no implica que obligatoriamente utilices impresión offset, con lo cual puede ser que tu ordenador sea capaz de generar mil soluciones que la fotocopiadora “matará”. La fotocopia digital implica en general monocromo, márgenes, degradados limitados y la unificación de tonos similares. Si puedes y das el salto al offset, las posibilidades se te abrirán y podrás conseguir algo parecido a lo que ves en tu monitor (para soluciones profesionales necesitaras gestión de color).
Esto abrirá un sin par de tonalidades (aunque sólo trabajes en escala de grises, o en dos tintas con duotono o con dos tintas planas a hierro).

Lo triste de la autoedición, muy asequible, es que en el fondo para ser verdaderamente efectiva te implicará dar el salto a la impresión profesional y eso sí es verdaderamente caro. Aunque actualmente hay soluciones asequibles para ediciones pequeñas que pueden convencerte. Por algo más de una edición fotocopiada, puedes tener una edición digital en imprenta rápida o digital y obtener en escala de grises unos resultados muy cercanos a las maravillas que haces con tu PC o Mac. En el fondo la mayoría de fanzineros buscan unas cubiertas a color, y a lo sumo uno o dos pliegos internos mas y el resto estará maravillosamente bien en los magníficos grises.

Textos corregidos a partir del artículo publicado anteriormente en el fanzine Pez #5.

Creativo editorial y fotógrafo. Coordinador en Muare Festival. Gestor cultural en Colectivo Ufca. Educador artístico en fanzines, autoedición, creatividad y fotografía.

Lo sentimos, el formulario de comentarios está cerrado