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Entrevista a Ariel

Ariel (también conocido como Teknad), es un diseñador gráfico, colaborador habitual del fanzine Pez e investigador del movimiento DIYBio. En su blog Papirofilia explora desde hace cinco años todo tipo de ideas, que van desde la ecología al arte digital. De todo ello hablamos en esta entrevista.

¿Cómo definirías el papel que ha realizado Pez en estos años en el mundo de la edición independiente? ¿Sigue tendiendo sentido editar fanzines hoy en día?
Pez es una especie de catalizador de la escena fanzinera de los últimos años, desde las reseñas a la exploración de escenas internacionales (Italia, Japón, Europa del Este…) y al documental grapas. Espero que en el futuro sirva como documento de un momento en el tiempo, y que siga animando la gente a hacer sus propios fanzines. Porque los fanzines son la libertad editorial absoluta, el acceso a la publicación en papel con unos mínimos medios y eso todavía sigue siendo necesario hoy en día.

¿El papel del blog “personal” es irremplazable por las redes sociales o ya han ocupado ese lugar? ¿Hay presente y futuro para el formato?
Las principales redes sociales cumplen un papel diferente que los blogs, sobre todo porque están pensadas para compartir pequeños fragmentos de información, pero actualmente no son muy útiles para escribir artículos de más de un párrafo, ni conservar contenidos de manera permanente (sus sistemas de búsqueda no funcionan muy bien). El formato blog se porta bien, su número y popularidad no para de aumentar, según las cifras de WordPress. Sin embargo, una gran parte de sus comentarios se han desplazado a las redes sociales, y ahora son recibidos por los internautas que comparten el contenido en lugar de por aquellos que lo generan. Algunos blogs, sobre todo los de los periódicos, incorporan los tweets y comentarios de facebook en sus artículos, pero que yo sepa todavía no existe un híbrido entre los dos que funcione correctamente. La tendencia general de muchos servicios de internet es la de acercarse al funcionamiento de las redes sociales (sistema de “likes”, grupos de contactos, flujos de contenido en tiempo real). Me pregunto cuánto tiempo tardará en agotarse este modelo, y me imagino que los blogs (como archivos periódicos de información) continuarán existiendo aunque sea bajo otras formas.

Un blog de investigación y reflexión como Papirofilia con todo el trabajo que tiene detrás cada post. ¿Cómo planificas y desarrollas sus contenidos? ¿Qué lugar ocupa en tu quehacer diario?
El contenido de Papirofilia se genera de forma bastante espontánea, a partir del resto de mi trabajo y de lo que me interesa en cada momento. No tengo un horario particular para escribir nuevos artículos, aunque intento publicar al menos una entrada por semana. Lo que más tiempo me lleva son las traducciones, pero también me permiten leer cada texto varias veces y mejorar la redacción.

¿Cómo explicarías a un neófito que es el DIYBio y cual es su importancia? ¿Qué recorrido le ves al movimiento?
El DIYBio o “biología de garaje”* es un movimiento que consiste en hacer proyectos de biología en un contexto no-comercial, y muchas veces no-académico. Éste surgió en los años 2000 en Estados Unidos a partir de la comunidad de “makers” (gente interesada en hacer cosas a mano, a veces con la ayuda de las nuevas tecnologías de fabricación) y de los “hackerspaces” (espacios más o menos independientes en los cuales los hackers se reúnen para realizar sus proyectos – hackear en el sentido de cambiar la finalidad de un objeto o sistema). Hoy en día el DIYBio constituye una red internacional, concentrada en América del Norte y en Europa, pero que comienza a extenderse hacia los demás continentes. Sus proyectos son muy variados: análisis genéticos (DNABarcoding: usado para identificar el origen de la carne, por ejemplo), desarrollo de instrumentos científicos a bajo coste, biorremediación (monitorización y descontaminación de ecosistemas), bio-arte… Su potencial es enorme.

*en referencia a los primeros ordenadores personales, que fueron desarrollados en garajes.

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Instalación sonora a base del movimiento de algas microscópicas en La Gaîté Lyrique, París. Imagen: Ariel.

Al hilo de esto, uno de tus último experimentos que más me fascinó es Physarum Type, la fabricación de una tipografía mediante microorganismos. ¿Cómo fue el experimento? ¿Tienes más proyectos en esta línea tan fascinante?
El experimento fue un poco difícil, porque los cultivos sufrieron numerosas contaminaciones biológicas. Sin embargo, al final los organismos indeseados que habían invadido mis placas de Petri terminaron formando parte de algunas letras. Ahora tengo varias ideas sobre proyectos que combinan el diseño gráfico, la biología y la fabricación digital, que empezaré a trabajar seguramente a partir del año que viene.

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Physarum Type. Imagen: Ariel.

¿Crees que la comunicación visual en general está suficientemente valorada? ¿Aún quedan escépticos? ¿Qué diferencias ves entre Francia y España en ese punto?
La comunicación visual, a pesar de estar muy presente en la vida diaria de cualquier ciudadano (publicidad, edición, identidad visual, packaging, diseño web, motion design, etc) es uno de los empleos más desconocidos. De vez en cuando me encuentro con gente que insiste en negar la utilidad del diseño gráfico, pero me imagino que esas mismas personas eligen los productos que compran en función de su aspecto, son capaces de leer un libro sin problemas gracias al trabajo de un maquetador y se orientan en el espacio público gracias a un sistema señalético racionalizado. En mi opinión, la culpa de este desconocimiento radica en una falta de cultura de la imagen, que en la educación general queda relegada a los cursos de “artes plásticas” pero que no suele comprender el diseño (como sistema de transmisión de información). La solución sería potenciar la cultura de la imagen (como interpretación, reflexión y crítica, no sólo como producción) como parte del temario de las clases de arte o de otros cursos. En España me interesa la manera que tienen algunos ilustradores de combinar diseño e ilustración y me parece que hay un uso más libre del color que en Francia.

Las actitudes criticas con el papel actual de la publicidad cada vez son más numerosas, incluso desde dentro de la industria creativa, cosa que entiendo y comparto. De hecho tu mismo tienes experimentos como aquel de Debranding que realizaste. ¿Qué conclusiones crees que podemos sacar de todo esto? 
El experimento de Debranding consistió en eliminar las marcas de algunos objetos de mi casa para así “recuperar” en cierto modo el control sobre ellos, anulando parte de su potencial publicitario (los objetos con logotipos funcionan como “mini anuncios” portátiles). También fue un ejercicio de higiene mental: al despejar el entorno de marcas reconocibles (ya de sí omnipresentes en la calle) se abre el espacio para la reflexión sobre otros asuntos. En mi opinión, en el futuro pagaremos más por recibir menos publicidad (que es lo que ya ocurre desde hace años en varios medios, como la televisión). También tendremos menos control sobre los objetos que creemos poseer, con ciclos de alquiler y recuperación de objetos estropeados (que serán muy difíciles de reparar). Sin embargo, espero también que haya empresas que desarrollen modelos de negocio alternativos, basados en el respeto del consumidor, y que consigan ser apreciadas a base de crear valor añadido, y no contaminación visual.

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Debranding. Imagen: Ariel.

Creativo editorial y fotógrafo. Me interesa la narratividad fotográfica y literaria. Preparando un estudio sobre fanzines.

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