Nos da miedo lo desconocido, la incertidumbre y los monstruos que hay en nuestra cabeza (ya sabemos que el sueño de la razón produce monstruos, por eso me encanta este grabado). Luego, en la práctica nunca nada es tan terrible como en nuestras peores pesadillas. Es algo que vas aprendiendo a medida que vives. Eso es lo mejor. A medida que envejeces tienes mas claro lo verdaderamente importante de la vida y lo que es un rollo, y no tienes que prestar la menor atención. En eso, y en otras mucha cosas, quien más me ha enseñdo en la vida ha sido mi gato Guille, pero eso quizás os lo cuente otro día.

Colgar el traje del curro, para ponerte los pantalones de “heavy ochentero”, los zapatos de payaso, y patear las calles.
Algo parecido va a pasar aquí.
Hay cosas que te gustan, otras que no,… pero hay un montón de cosas que no podemos controlar y que interactuan entre si en carambolas imposibles que pueden cambiarlo todo en un fugaz choque de bolas.
En el fondo poco importa lo que cambie, somos insignificantes para el universo (plasmado en una bonita canción de No lo soporto). Como si fuéramos compartimentos estancos, nada de los que hagamos o nos suceda influirá a nadie. Todo seguirá igual. Los católicos afirmas que Dios escribe recto mediante renglones torcidos (nunca conseguí acabar esa novela, ni con una aburrida mili por medio. Claro que tampoco pude engancharme a Tintín).
En el fondo el éxito o el fracaso, el empleo o el paro, el follar o el desesperar, el subir o el bajar, todo anda tan unido que son lo mismo, porque fuera de nosotros, no se va a encontrar ninguna diferencia. Y dentro… muchas veces tampoco.

Esta mañna casi me duermo en el autobús y me paso la parada del curro, estaba tan cansaaaaaadddooooo!!! Muchas horas después, de vuelta a casa, mientras en mi ipod sonaba “I wanna be your dog“, caminé un rato junto a dos adolescentes siniestras unidas por una cadena. Me alejé en un semáforo mientras trataba de imaginar como le pediría la chica pasiva a su amiga que la condujera de su muñeca por la vida.
Mi amor es como un gol del Barça
Se me amontona la vida.
Cientos de pequeñas y grandes ocupaciones, agazapadas en el camino, salen a mi encuentro cada día.
Que agobio ¿no?

Odio tener el escritorio de mi mac desordenado… que es como está la mayoría de las veces, por otro lado.
Esto me afecta un poco, es como si me aturdiera.
¡Necesito un poco de orden, please!
Las máquinas de limpieza, en la calle, parecen vehículos lunares persiguiendo capturarnos y darnos muerte. Aunque, permiteme, que para fin, prefiera ser troceado y metido en un yogur griego natural, pero por favor, sin nada de azucar añdido, que ya soy yo bastante dulce por naturaleza.
To Do para hoy: Ver La jauría humana, que reponen esta noche en televisión.

Hay que decirlo. Podrás ver blog chulos por el internete, pero como el de Miss Delirios en la repisa del curro, ninguno.
Observa sus último “post-it”, con esta curiosa plantilla en formato horizontal…

Ella me espera desde su balcón, cada día.
Su mirada, en apariencia indiferente, no me despista,
se que me mira con interés, lo puedo notar.
No me escapo del rabillo de su ojo de plástico.
Cuida su vestimenta, atenta a las combinaciones de ropa.
Hoy más atrevida, mañna más clásica… siempre fascinante, siempre ella.
Mañna volverá a estar ahí, llueva o haga sol. Y yo, mañna volveré a pasar por debajo de su balcón.
Mi pueblo va cambiando a un ritmo endiablado. Ya casi no lo conozco cuando de vez en cuando me escapo hacia allá algún finde. Uno de mis últimos viajes este verano, me hizo sentir como si fuera Kerouac, en pleno viaje.
Para flipar, acostrumbrado a que no pasara casi nada, en el bus me encuentro a una pareja de viejos fumando plata en el asiento de atrás.
Esa noche acabó en un botellón multitudinario, representando a la abuelía del pueblo con unos colegas, para terminar la noche en una rave improvisada-ilegal con DJ, equipo, platos y decenas de jóvenes bailando en libertad en plena calle hasta el amanecer.







