Pasaba por aquí, sólo para decir que volví a abrir al gran público mi twitter personal.
Me encuentras y me puedes seguir en @monmagan.

Escuchando esos viejos discos en el iPod,
hasta camino por la calle como un rock ‘n’ roll star

La calle principal de mi ciudad ha sufrido una penosa transformación. De ser una calle espectáculo, llena de atracciones callejeras, ha encontrarse llena de voluntarios de ONG -en la práctica comerciales- que te agobian aunque lleves los cascos puestos.
Así las cosas, se hecha de menos a muchos artistas que ya no se ponen, no se porqué, como aquel grupo de músicos gitanos rumanos que, con contrabajo incluido, llenaban de buen rollo la calle, o como el mimo que se disfrazaba de cenachero. Ese otro que se vestía de hombre periódico y se sentaba a leer. La señora que cantaba ópera o esa otra que se ponía a bailar frente a cualquier fuente de sonido que encontrara. Aparte de esos fijos, también encontrábamos de forma ocasional a algunos otros personajes curiosos como aquel chico que sentado en el suelo escribía en una máquina de escribir un guión para el que pedía monedas para poder acabarlo, o aquella chica australiana que jugaba partidas de ajedrez rápido con quien se atreviera a retarla.
Ahora apenas se ven artistas, desde hace dos años exponencialmente la calle se ha visto poblada de coñzos con petos de colores, comerciales de diversas ONGs que dan la vara a todo el que pasa para hacerlos socios. Me parece muy loable la labor que hacen están ONGs pero no estoy de acuerdo con estas técnicas abrasivas. El fin no justifica los medios, y esto es comparable a que te bombardeen tu buzón con spam a diario. Si tienes que pasar varias veces al día por esta calle, es especialmente molesto. A esto se suman los que cogen firmas para las cuestiones más peregrinas y que quieren mi DNI y firma para cuestiones que no conozco, de las que no tengo opinión y que en el fondo me dan igual.
Con la que está cayendo me imagino que tendremos que soportar esta situación durante tiempo, habrá que seguir diciendo varios nos al día y buscando, como agua de mayo, a algún artista callejero para que te alegre un momentín el día.
Te lo digo con otra voz.
No me da el tiempo para todo.
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Si no lo hubiera hecho ya, ahora pondría en este blog esas tremendas frases encontradas en una canción de Standstill (tampoco es fortuito que fuera allí).
Nada describiría mejor lo que siento después de un día tan difícil como hoy.

Lo bueno de vivir a un costado de la realidad es que puedes hacer pequeñas incursiones periódicas y controladas, bañarte en los ríos comunes con todas esas viejas gentes conocidas de otras batallas, eliminando, por el mismo precio, el cansino roce de la cotidianidad. Recoger los más bellos frutos en forma de predisposiciones y acicalamientos diversos de las gentes ahora brillantes al ser contempladas tras este mágico prisma, aderezado si es posible con alguna salsa exótica en forma de festividad o asueto. Gentes controlando sus bilis mediante sonrisas tatuadas, preparadas para durar las horas necesarias y previamente programadas, para al más mínimo atisbo de cansancio, encaminarse al refugio del buen recuerdo y del mejor descanso.
Demostrado, los fanzines, los vinilos y hasta los dvds se derriten en verano. Nada resiste a una terracita al caer el sol.

Anoche Chema Rey y Digital 21 en el Eduardo Ocón de Málaga.
Mientras sin saber porqué me viene el recuerdo de aquella canción de Los Ronaldos
“…los días son todos iguales, cuando es verano aquí...”
Hoy vengo enamorado de la maniquí más guapa del centro comercial
…supone situarme lo más cerca a lo que he estado nunca de esta sensación extrañ, más allá de momentos puntuales -más o menos extensos e intensos- de efusividad, efervescencia o plenitud. Es saber donde rastrear, o que conseguir, o que perseguir… o todo eso junto y a la vez. Se trata de acabar entendiendo que tras tanto tiempo buscando, la felicidad consiste en encontrar tesoros debajo de los baldosines del baño. Que ciego estaba.

He subido a mi cuenta de Flickr una galería con un histórico de mi producción fanzinera. No está todo, la iré completando a medida que vaya encontrando los perdidos, y tampoco está muy explicado, pero es un buen comienzo de paseo por mis fanzines del alma.






