
Estos días de fríos y excesos, que hemos dejado atrás, también suponen días de idas y venidas, de autobuses, para los que no dedicamos parte de nuestros ingresos en tener un coche propio.
Horas de esperas y asientos compartidos con desconocidos, distintas historias, otros mundos a un par de centímetros.
La foto ilustrativa es del día de ida, que viaje delante, al lado de un judio hortodoxo que no dejo de leer un librito pequeño.
El último viaje fue bastante curioso. Viajé en el gallinero, junto a una pareja de jóvenes lesbianas, mientras el conductor, micro en boca, protagonizo un monólogo de un cuarto de hora, digno del Club de la Comedia. La gente reía a carcajadas con las ocurrencias del conductor, mientras mis compañeras de sillón mezclaban apasionadamente sus lenguas en la penumbra.

Éste decorado del Barrio Alto de Lisboa ilustra a la perfección
la intensa escena cultural que se vive en la ciudad.
Jack Kerouac y la ruta 66 es un interesante texto que se centra en la historia de esta mítica ruta, detallando las razones de su importancia en buena parte de la cultura americana, y como potencia colonizadora cultural en el resto de occidente. El trabajo es una introducción asequible al tema. Y se completa con una visión actual y desmitificadora de esta carretera, tanto desde el punto de vista turístico como desde el de elemento en la obra de la generación beat y el cine.








