
En los ojos de J, en el Aeroparque de Buenos Aires (Capital Federal).
Por más meses que pasen, aún sigue nítido en el recuerdo.

En los ojos de J, en el Aeroparque de Buenos Aires (Capital Federal).
Por más meses que pasen, aún sigue nítido en el recuerdo.

Atravesar media Sevilla hasta lograr encontrar el camino recto. Ruta de la Plata en sus recorridos andaluz y extremeño. Pueblos con parada y comida casera. Carretera solitaria y muchos kilómetros. ¿No hay nadie más en el mundo? Al fin Mérida, impone ver sus recuerdos en propia persona, después de verlos tantas veces a través de otros ojos. Muchos romanos sin cabeza y muchas cabezas romanas sin cuerpo, como en un juego macabro de halloween. Emerita Augusta y sus impresionantes teatro y anfiteatro, tan emocionantes como simplemente pisar una calzada romana. Licor de bellota, camas imposibles. Avanzamos en el espacio y el tiempo y llegamos a Cáceres en plena Edad Media. Recorrer sus calles y olvidarte de casi todo. Degustar sus ibéricos, corderos y algún otro plato que prefiero olvidar por su indigesta venganza. Aguas y caldos reparadores. Cuerpos maltrechos. De nuevo carretera, nuevas paradas y alguna equivocación. Una vez más el sol va cayendo pero esta vez ya estamos de regreso al presente.

Subtes a 9 de julio. Quilmes de tres cuartos y bife de chorizo. Colectivo interminable a Boca. San Telmo stencilado. Un semáforo grita: pare y ahora siga. Charly en los carteles. Iglesias que parecen templos romanos. Recorrer a toda velocidad capital en taxis kamikazes amparados en la noche. Belgrano es el hogar. Personal te da la bienvenida. Porteros automáticos vs. el juego de los barquitos. Un folio pegado en una farola: Karen te amo. Bosque de Palermo. Miles de gatos y hasta un medio Guille. Subte de madera. Corrientes es el paraiso: bares, teatros y libros de segunda. Modernos y rollo ochentero en las tripas de mágicas galerías. Un café aguado con la mejor factura (antes de pagar). Canales del Tigre. Aguas coloridas. Vuelos. Cataratas mágicas, belleza salvaje. No estaría mal acabar aquí. Dulce de leche en movimiento. Frontera de Brasil en bucle sin fin. Piedras preciosas y alguna amistad pasajera. Frío y Calafate. Perros callejeros. Guanacas y tehuelches. Moles majestuosas. Blanco glacial es igual a azul. Cordero y trucha patagónica. Trapiche. Crujidos. Charla con artesanos de la lenga. Pinturas rupestres. Estómago K.O. Cruzando el Río de la plata en barco. Decadente Colonia de Sacromonte. Jazz y carne. Montevideo, nuestra ciudad. Vuelta a Buenos Aires. Cuidado con los vehículos. Chao.

Ubicándonos en las calles de la bella Sevilla.
P.D.- Dado el nulo éxito obtenido en la interacción anterior, tomo nota y por el momento no volveré a molestaros más.