Irlanda, el único país al que se permite pronunciarse sobre el tratado de Lisboa, ese segundo intento tras la constitución europea, ha dicho no.
…La reciente decisión de permitir jornadas laborales de 65 horas semanales revela que cuanto más poder concedamos a Europa más se utilizará en beneficio de ideas que no compartimos y de instituciones que no podemos controlar. ¿Quién puede sorprenderse de que los irlandeses se planteen decir no a este panorama?

Nuestra realidad electoral es muy triste, no todos nuestros votos valen lo mismo. Según donde vivas tu voto decidirá quien gobernará, o no valdrá una mierda.
La ley D’Hont, las listas cerradas y sobre todo la circunscripción electoral son elementos distorsionantes de la voluntad popular que facilitan el bipartidismo, al que con solo echar un vistazo a lo que viene ocurriendo, vamos precipitándonos mediante la trampa del voto útil. Pero es que ciertamente, no todos los votos son iguales. Prueba a calcular que vale tu voto con esta interesante herramienta: el utilímetro.
Un dictador menos en el mundo
No podía creerlo, me asomó al balcón y descubró que un par de decenas de periodistas cubrían la inauguración por las autoridades pertinentes… ¡¡¡de un contenedor de vidrio!!!
La comparación es bastante recurrente, en Francia la juventud se moviliza por sus derecho laborales y en España por formar el botellón más grande.
Parece que en una sociedad como la nuestra no hay problemas más importantes que el derecho a beber lo que se quiera y donde se quiera. Que también es importante, y que también vamos a perder gracias a las leyes secas que hay en la “recámara” de algunas de nuestras cámaras de representación.
Nuestras realidad laboral es muy triste, trabajos basura sea cual sea tu formación, condiciones de trabajo penosas y una inestabilidad laboral de vértigo hace que quizás a nuestra juventud le suene a fantasía épica mejorar esa situación.
Nuestro acceso a una vivienda provoca la mofa hasta de una marca de hamburguesas y la perpetuación en el domicilio familiar con un futuro de cincuenta años de hipoteca. Sin casa propia hay que salir.
Nuestro poder adquisitivo bastante limitado, aunque se continua ajustando los precios al nivel europeo, nuestros sueldos son ridículos si los comparamos también. Así el joven tiene que comprar la botella e irse a la plaza a bebérsela ¿cuantos de ellos pueden pagar hasta 10 € por una copa, que en algunos casos incluso puede estar adulterada?
Con una clase política que no los representa, y que anda más inmersa en sus trifulcas que en solucionar los problemas de sus votantes.
Considerando todo esto ¿hay futuro? Y lo sé, este post es pura demagogia.
Integristas religiosos los hay en todos lados, la prueba la tienen en la bomba que los artificieros de la policía han desactivado en el Teatro Alfil, donde se representa La Revelación, por Leo Bassi, una obra planteada como un homenaje al laicismo, y que critica contradicciones de la religión católica. La policía confirma que la bomba estaba preparada para hacer explosión durante la representación.
Esta obra ya despertó protestas y amenazas de sectores radicales católicos, lo que obligó a Bassi a llevar guardaspaldas.
Volvemos a la edad media, pero estaremos en paz con los dioses. o como Lagartija Nick cantaban “el amor es la víctima, nada que ver con dios“.
Escolar reúne bochornosas citas con referencias clasistas, por no decir algo más fuerte, sobre el reciente presidente electo boliviano y su jersey en: A los pijos no les gusta el jersey de Evo Morales.

y tiempo revuelto en toda Francia. Los marginados prenden el país.
Gráfico visto en Proletarium y Svn
El español Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo, ha declarado que las negativas del pueblo francés y holandés “son sin duda los temores que los europeos tienen frente a una Europa que hoy da más miedo que esperanza”.
En esto acertó plenamente, los ciudadanos europeos votan no porque Europa, y la Constitución neoliberal que prepararon desde las élites políticas no nos ha tenido en cuenta. Su constitución no surge de la voluntad de los europeos, no es solidaria, ni cultural, ni social. Y sí, da miedo. Miedo a que una vez más nos vendan la moto, la moto de la omnipresente seguridad en pro de una militarización y un control de la vida del ciudadano, de la todopoderosa estabilidad económica sobre los intereses de la sociedad, miedo de estar gobernados por el Banco Central Europeo sin derecho a réplica, miedo de que nuestras voces cuenten aún menos, e importen menos que la nada actual, miedo de que nos sigan tratando como imbéciles, como durante la maniquea e infantil campañ electoral del referéndum en España.
Si señor Borrell, su Europa da miedo.







