Análisis del botellón


Por fin, un puto análisis acertado del botellón.

Un botellón más grande que tu desencanto


La comparación es bastante recurrente, en Francia la juventud se moviliza por sus derecho laborales y en España por formar el botellón más grande.
Parece que en una como la nuestra no hay problemas más importantes que el derecho a beber lo que se quiera y donde se quiera. Que también es importante, y que también vamos a perder gracias a las leyes secas que hay en la “recámara” de algunas de nuestras cámaras de representación.
Nuestras realidad laboral es muy triste, trabajos basura sea cual sea tu formación, condiciones de trabajo penosas y una inestabilidad laboral de vértigo hace que quizás a nuestra juventud le suene a fantasí­a épica mejorar esa situación.
Nuestro acceso a una vivienda provoca la mofa hasta de una marca de hamburguesas y la perpetuación en el domicilio familiar con un futuro de cincuenta años de hipoteca. Sin casa propia hay que salir.
Nuestro poder adquisitivo bastante limitado, aunque se continua ajustando los precios al nivel europeo, nuestros sueldos son ridí­culos si los comparamos también. Así­ el joven tiene que comprar la botella e irse a la plaza a bebérsela ¿cuantos de ellos pueden pagar hasta 10 € por una copa, que en algunos casos incluso puede estar adulterada?
Con una clase polí­tica que no los representa, y que anda más inmersa en sus trifulcas que en solucionar los problemas de sus votantes.
Considerando todo esto ¿hay futuro? Y lo sé, este post es pura demagogia.

Botellón casero


Un año después de las leyes antibotellón en este alcohólico paí­s y los botelloneros siguen finde tras finde bebiendo en las plazas de Andalucí­a, no sé en el resto del territorio.
La única diferencia está en que si quiero bajar a comprar un litro de cerveza o de vino al kiosco lo tengo que hacer antes de las diez de la noche, lo que es un engorro cuando se te calienta el pico y se te acaban las reservas en casa y entonces pasas por al lado de los botelloneros que beben en la plaza porque compraron las botellas a las seis de la tarde en el hiper, y cuando llegas al kiosco te dicen que las bodegas de nuestros gobernantes son grandes y que a ellos les aguantan hasta la mañna siguiente.
Hay que joderse.