Teorí­a de la baja exposición


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Lo bueno de vivir a un costado de la realidad es que puedes hacer pequeñas incursiones periódicas y controladas, bañarte en los rí­os comunes con todas esas viejas gentes conocidas de otras batallas, eliminando, por el mismo precio, el cansino roce de la cotidianidad. Recoger los más bellos frutos en forma de predisposiciones y acicalamientos diversos de las gentes ahora brillantes al ser contempladas tras este mágico prisma, aderezado si es posible con alguna salsa exótica en forma de festividad o asueto. Gentes controlando sus bilis mediante sonrisas tatuadas, preparadas para durar las horas necesarias y previamente programadas, para al más mí­nimo atisbo de cansancio, encaminarse al refugio del buen recuerdo y del mejor descanso.

2 comentarios

Escondemos nuestra vida tras una torpe cortina tejida con las luces y las sombras de una absurda feria siniestra, donde nos esforzamos en parecer despiertos dentro de un bonito sueño que no dura más allá del amanecer. Entonces volvemos a sumirnos en la triste pesadilla cotidiana que nos recuerda una vez más, que para soñr, hay que apagar las luces y aprender a mirar…

by maripa on 16/09/09 at 6:13 pm. Responder #

Que bonito…
Besos.

by Mon on 17/09/09 at 10:35 pm. Responder #

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