número ocho | diciembre 2000 | web 8/36 AnteriorPortadaSiguiente

en el ruedo con mike oldfield
   
 

Varias campanas tubulares en fila india, Mike Oldfield frente a ellas y de repente el entusiasmo del público cuando empieza a hacerlas sonar. Eran las diez y media y la noche ya permitía proyectar los

espectaculares juegos de luces. No sonaban ya las melodías célticas de los gallegos 'Luar na lubre' (¿qué debe sentirse cuando tocas a plena luz del día ante un público que llena una plaza de toros, que te aplaude y se lo pasa bien, pero que en realidad las pelas de la entrada las ha pagado por ver al que va a venir después de ti?), bastante más comunicativos que la estrella, que dejó bien claro que sus estancias en Ibiza no las ha aprovechado para aprender español.

Aunque empezó con 2 temas de 'Songs of Distant Earth', el disco dedicado a la novela de ciencia-ficción de Arthur C. Clarke, a lo que dedicó más minutos fue a sus dos discos más recientes, 'Tubular Bells III' y 'Guitars', haciendo sonar con una facilidad apabullante las 6 guitarras que tenía a su disposición (supongo que cada una costaría varias veces el salario mínimo interprofesional). Pero era al llegar los temas cantados cuando la distancia entre público y escenario se hacía mucho menor, que para eso se había traído Oldfield, frío y reservado inglés, a su vocalista negra que, si en 'Shadow on the Wall' consiguió entusiasmar, en los dos bises que cerraron el concierto, 'Moonlight Shadow' y 'Family Man', ya se llevó de calle a todo el público. (Cuántas gafas y cuántas calvas incipientes y no incipientes había entre los asistentes, más que en cualquier concierto de, por ejemplo, 'Mojinos Escozíos')

Así que se puede decir que Mike Oldfield cumplió con la brillantez de él esperada su compromiso con el público de la plaza de toros cubierta de Leganés. ¿No se siente extraño un inglés tocando en una plaza de toros oyendo a sus pies a unos cuantos diciéndole 'torero, torero'?

Paco Fernández Ficha autor

   

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