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Ya
está aquí la nueva entrega virulenta en
el basurero de la indiferencia. En la indiferencia de
lo que no existe. De todo lo proscrito. De lo que se sitúa
más allá de "lo real", lejos de
lo que "existe".
En
un mundo donde todo queda trazado por cincuenta patrones,
liderados por el mismo número de canales en plataformas
televisivas, creando la sensación de que más
allá de "tan variada" oferta no existe
sino la nada. La nada más absoluta, la misma que
delimita su extensión con las normas socialmente
aceptadas, indiscutibles, pero socialmente aceptadas,
que pueden funcionar o no, pero que han sido socialmente
aceptadas. Las normas del juego que no lo olvidemos están
socialmente aceptadas, lo cual debe ser siempre indiscutible:
socialmente aceptadas.
Desde
el fango de los socialmente inaceptados mandamos una nueva
muestra epistolar que no quiere sino decir cosas, que
pueden, o no, estar en un lado u otro de la línea.
Nuestro
especial cómic, número siete, que debía
estar listo para el salón del cómic de Granada,
no lo ha estado ni para el de Barcelona. He aquí
una nueva metedura de pata de este medio, a sumar a la
larga lista.
Espárragos
que por falta de riego arrancan sus raíces y se
trasladan unos cientos de kilómetros, nos recuerdan
que las apariencias de: por amor al arte, son sólo
eso: apariencias. Apariencias que la gente percibía,
que sentía cosas como cercanas a sí, que
eran como propias.
No
podemos pretender que todo el mundo se conforme con sellos
de correo como nosotros. El evento en cuestión
cuesta mucho y no olvidemos que son muy libres de decidir
su política de marketing. Tal vez la gente tiene
que aprender cuando debe sentir algo como propio y cuando
tener sólo simpatía. La cuestión
de siempre ¿me tiro a la piscina?
Desde
la editorial de otra publicación, han lanzado una
reflexión de la que queremos hacernos eco. Se preguntaban
si las publicaciones gratuitas son competencia desleal
a estas otras que son de pago. Nosotros no lo sabemos,
aunque sospechamos que no. Hay gente para todo, hasta
para pagar por fotocopias. Lo que atestiguo yo, como editor,
es que hacer un fanzine "de pago", no es exactamente
moverse al son de D. Dinero. Tampoco es una forma de vida,
más bien sería un vicio de vida, o una vida
viciada. Pero nada más.
Que
aquí hay sitio para todos, se cobre a los lectores
o a los anunciantes, o a ninguno.
Mon
Magan 
Editor púrpura
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