número ocho | diciembre 2000 | web 30/36 AnteriorPortadaSiguiente

... de cuando dios bajó a los infiernos

   
 

Cansose Dios del tedioso cielo y, decidiendo bajar a los infiernos, precipitose con decisión contra el terrenal mundo, descubriendo que era tan infernal como el mismísimo confín de los condenados a padecer. Del impacto que supuso, amnésico quedó, olvidando así su naturaleza divina y revelándosele una condición humana, que aunque en poco fuera perfecta, en su aproximación vio que era bueno, y pasó mañana y tarde el primer día entre los hombres.

De cuando Dios encontrose a ciertos seres de humana naturaleza también, pero de una cierta tendencia promiscua y dañina para los de su misma especie. Que en mucho abundaba. Y en su ignorancia adquirida, también él se volvió un macarra, permitiendo el malhechor hacerse muy popular y salir en televisión como un héroe de las finanzas. Pasando mañana y tarde del segundo día.

De cuando Dios olvidó su misión, la de velar por las almas perdidas de los hombres porque se echó a la bebida. Y en su ciego estado, lo recuerdan por ahí por hacer inocente uso de su poder, que algunos llaman "milagros", convirtiendo el agua en vino. Y se cree un elegido del todopoderoso,...

De cuando en cuando se le ve en los conciertos de "Los de San Bartolo" y en "lo más de lo más" pidiendo papel, porque costo ya ha pillado y que por cierto está de muerte... La heroína lo dejó porque él iba de héroe y no lograba matar...

De cuando Dios cuenta que le duele el corazón y que, en su eterno latir, ya no lo hace acompasadamente sino en alocada arritmia. Es que ahora tiene las venas atascadas, por comer hamburguesas ya que olvidó como multiplicar panes y peces. Y, aunque algunos le insisten en que los clone, sigue empeñado en cazarlos, y casi se ahoga al intentar andar sobre las aguas de un charco.

Ahora le cuentan que los hombres podrán viajar a un planeta llamado Marte, y que algunos han comprado incluso una parcelilla allá, a través de una red, muy rara juraría él. ¡Que lo crucifiquen de nuevo, y lo vuelvan a traicionar!, ya se le negó más de tres veces el vagar como vagabundo, por dar mala imagen a la ciudad que celebraba un "Gran" evento. Y así acabó su tercer día.

De cuando Dios se fue de putas y, como lo reclamaban, porque según se hablaba lo hacía como un dios, por no hacerlas el feo, accedió a echar una canita (no precisamente al aire) por cierto. Y que en la prometida tormenta de sus cuerpos se le antojaba que era más que costilla primigenia. Ni comparable a los cuarenta días que pasó en el desierto y a diablescas tentaciones. Viendo que era bueno pasó mañana y tarde de su cuarto día.

De cómo Dios, que llegó a "Yupi", invirtió en bolsa por causa propia y se llevó la bolsa de todos porque su causa era un fraude, y ya ni en el Vaticano apuestan por su proyecto desfasado. Ahora apuestan por la telepredicación, y "el poder de Dios" reluce como metal. Y pasó mañana y tarde del quinto día.

De cómo un tal Clinton, que metió la pata (y no con las que se sostiene) en lo intimo de una becaria que ejercía en su casa blanca. Y que, creyéndose Dios, a misilazos se las anda con la tierra en que Dios hombre se hizo. Mientras un tal Sadam, haciendo de Mahoma del siglo XX, proclama la Guerra Santa y alienta a los suyos a dar la vida por la libertad de su pueblo, como eternos mártires del poder que los subyuga en tierra de nadie y de todos.

De cuando Dios, queriendo hermanarse con el Diablo, se ha quedado en primo, y pasa el resto de ciego en ciego. Y ya no juega a los dados, porque ha descubierto el bingo, en el que se le oye cantarlo cada dos por tres; y es que se cree que es la canción de moda. Y pasa mañana y tarde del sexto día.

De cuando Dios, harto y estresado en el recién descubierto infierno, en su séptimo día fue de turista a Egipto y, quedándose "sobao", apareció en Nairobi, encontrando pobreza en lugar de templos y miseria en vez de pirámides. Y es que no recuerda que ya estuvo hace cientos de años prometiendo nada por ofrendas. Ellos, que sueñan con el paraíso de Occidente, ignoran que este lo usurpó el Demonio, y que el único paraje virgen que queda es la fuerza interior que aún poseen.

Ahora se ha anunciado en una revista de contactos, buscando a la diosa Venus, porque ya no cree en el monoteísmo, y María Magdalena, que dejó el convento para irse con él, ya no le da morbo. Con lo que, mientras llega su diosa, viendo que "la cosa" va bien, se pasa el resto del día siete de juerga, y el resto de la perpetuidad... por los siglos de los siglos...

El Coyote (Atos) Ficha autor

   

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