número ocho | diciembre 2000 | web 25/36 AnteriorPortadaSiguiente

más allá del sur + templo

   
 

más allá del sur

Boadil me enriquece por dentro en los jardines de cuando fuiste mío y real, la ensoñación raptada de mi alma velando por las patrias de las luces solas, un antro desierto con los remotos pasajeros de un ambulante enemigo irredento, muy lejos de los pasajes donde la historia se respira a veces se libera muerte una blanca estatua escupe y cincela con su crueldad cuanto sucede allá lejano, las explosiones de los estallidos de la verdad se dedican a un entierro eficaz del conjuro que orienta las verborreicas instalaciones de otro ejército de sol una luz del sur ilumina todo lo que me arrebatas de los mares del norte pienso,
y cuando ni mis reinantes palabras esconden la desolación de los seres idos, trato de expresar con ellos y conmigo la posibilidad de meditar más allá del sur.

templo

Mis meditaciones reparan las solas malditas estancias de los hombres humanos, los que ocultaron el rastro de los rostros sin vida desfalleciendo en el dolor cuántos duelos tal vez ocuparon su descarga de saber valerse por sí solos ello de ello, de ese rincón protector, escapo con descaro mientras entierro a Dios, una tregua insensata produce la emoción que destruye los reinos de la belleza, los hombres libres se liberan con las latas de enormes pantallas que solo son, el destierro de un espíritu amparan en la oscuridad de esas condenas silentes, entre ellos y mi mundo gobiernan las sombras su rico feudo de carencias sales, y ni los desertores ni los que dedican su huraño momento a los disidentes aman, una ocupación de mis estallidos en los ceremoniales benditos de este templo.

Teobaldo González Ficha autor

   

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