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Aparte
de las ceremonias rituales organizadas por la iglesia
lorquista monopolizadora de las lecturas posibles de los
textos lorquianos, canonizados y subidos a los altares
de la sublimidad estética en el pasado 1998; aparte de
la celebración de la "Generación del 98", mejor
dicho, de las ideas lanzadas por Pedro Laín Entralgo en
1945 (joven católico que como tantos se lanza a la radicalidad
fascista de la Falange) en su libro La Generación del
98, donde integra a la laica y desazonadora generación
que denunció la Restauración en patrióticos cantores del
paisaje castellano, añorantes de una España perdida, imperial
y quijotesca, también se ha celebrado el centenario del
nacimiento de Bertolt Brecht y Serguei M. Eisenstein,
dramaturgo alemán y cineasta ruso respectivamente, cuya
condición de "comprometidos" (hecho pecaminoso
y causa de excomulgación estética e institucional en estos
tiempos de neoconservadurismo y pensamiento único que
corren), al menos les ha exonerado de recibir un tributo
del calibre del año santo lorquiano y noventayochista.
Literatura
y lucha ideológica
Brecht
autor de obras celebérrimas como La ópera de dos centavos,
Terror y miseria del Tercer Reich, Un hombre es un hombre,
Galileo Galilei, Madre Coraje y sus hijos, escribió
también poesía, novelas y numerosos ensayos de carácter
revolucionario. En La ópera de dos centavos rompe
con toda una tradición literaria en torno a la pobreza
e inaugura otra que la sube al escenario incluso como
ópera (transgresión culminada por Ivá que retomará al
protagonista, Mackie Navaja, para el cómic), definiendo,
y he aquí la novedad, la estructuración de la pobreza
como inversión de la estructuración de la riqueza, remedo
del mundo de la riqueza, pero a la inversa (de ahí la
cuestión de las reglas sociales entre los pobres, la lucha
entre las bandas).
La
coherencia ideológica que le caracterizó, hizo que ante
el advenimiento del nazismo se exiliara a Dinamarca, Finlandia,
Suecia, Estados Unidos, Suiza, y por fin pudo regresar
a Berlín, donde murió en 1956. Antes y durante el exilio,
planteó una frontal oposición tanto al nazismo como al
stalinismo, criticando, denunciando, desde su posición
de compromiso de izquierdas, tanto al capitalismo que
había engendrado al monstruo del fascismo ("las fronteras
que no pueden ser cruzadas por las mercancías serán cruzadas
por los tanques, que también son mercancía") como
a la dictadura soviética encabezada por Stalin que coaccionó
la libertad del individuo que propugna el marxismo ("en
Rusia la teoría política se ha ido a la mierda; sobre
la democracia política no se conocen más que frases, nada
se sabe de la forma de organización social de la producción.
La
actualidad de la poética brechtiana se percibe claramente
en su primera premisa: unión de compromiso y arte. Frente
a la "dramaturgia aristotélica", de la que bebe
el teatro burgués, que parte de los efectos de la catarsis,
de la identificación del espectador con lo representado
eliminando la actitud crítica, Brecht plantea el efecto
del distanciamiento: entiende la realidad como un concepto
dialéctico, contradictorio, en lucha continua, de manera
que el teatro del distanciamiento consiste en señalar
el carácter contradictorio, el carácter procesual que
sufren los estados, sucesos y personajes concretos. El
teatro sólo ha de tener fines didácticos, sólo ha de plantear
los movimientos (y estados de ánimo) del hombre, modelados
para su estudio; se debe mostrar el funcionamiento de
las relaciones sociales, para que la sociedad pueda intervenir.
Estamos,
en definitiva, ante la definición de una nueva función
social del arte: " así como la política es una acción
contra la imperfección del planeta, puesto que siempre
se hará política porque nada es satisfactorio sobre la
Tierra, así también la literatura es una acción contra
la imperfección del hombre".

Poética
de la nueva sociedad
Si
al inicio de su producción cinematográfica Eisenstein
perseguía un arte nuevo a través de la ruptura total con
el pasado burgués, postulando el " colectivismo"
como principio estético fundamental del arte proletario
("El nuevo arte toma como héroes no al individuo,
sino a la colectividad o al hombre inserto en la colectividad"),
premisa perceptible claramente en largometrajes como La
huelga (1924), El acorazado Potemkin (1925),
Octubre (1927), La línea general (1929),
ya al final de su carrera la estética fílmica estará dominada
por el psicologismo, pretendiendo la síntesis de todas
las artes tradicionales, idea que se perfila en Iván,
el terrible (1943-45), ópera cinematográfica donde
fusiona en una categoría artística nueva la pintura, la
arquitectura, la música y el teatro ("cine cromófono").
Solamente
la producción teórica acerca del montaje cinematográfico
le hace grande: frente a la concepción del montaje como
mera "adición" de planos de los pioneros del
cine (D. W. Griffith Intolerancia (1916), El
nacimiento de una nación (1915), Kulechov), Eisenstein
lo concebirá como "choque", "conflicto",
"colisión" de dos planos que hace surgir un
nuevo concepto inrrepresentable o abstracto en la mente
del espectador. Teorizó, además, acerca del empleo contrapuntístico
y antinaturalista del sonido, el montaje audiovisual,
el monólogo interior, la puesta en escena en profundidad
de campo, el cine en color, el relieve, preludio de la
proeza de Orson Welles en Ciudadano Kane.

La
aldea global
Brecth
y Eisenstein, pues, utilizan lenguajes diferentes (teatral
y cinematográfico) para intentar plasmar/cambiar la misma
realidad conflictiva, en lucha de clases continua, por
lo que construyen una nueva estética cuya vigencia puede
ser guía para las nuevas formas de expresión artística
("la era digital") de este final de siglo: "La
profundidad ideológica del tema y de la materia es y será
siempre la verdadera base de la estética, lo que confiere
su pleno valor a la realización de novedades técnicas,
pues los medios de expresión más perfeccionados sirven
sólo para dar cuerpo a las formas más elevadas del pensamiento"
(Eisenstein).
FUENTES
CONSULTADAS:
De
Brecht:
-
Diario de Trabajo, III Volúmenes, Nueva Visión, Buenos
Aires, 1977
-
El compromiso en literatura y arte, Península, Barcelona,
1973
-
Teatro completo; XIV Volúmenes, Nueva Visión; Buenos Aires,
1965
De
Eisenstein:
-
Teoría y técnica cinematográficas, Rialp, Madrid, 1959
-
Reflexiones de un cineasta, Lumen, Barcelona, 1970
Antonio
F. Gómez Soto 
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