número ocho | diciembre 2000 | web 11/36 AnteriorPortadaSiguiente

...Y otro 98
Brecht, Eisenstein
   
 

Brecht y Eisenstein

 

Aparte de las ceremonias rituales organizadas por la iglesia lorquista monopolizadora de las lecturas posibles de los textos lorquianos, canonizados y subidos a los altares de la sublimidad estética en el pasado 1998; aparte de la celebración de la "Generación del 98", mejor dicho, de las ideas lanzadas por Pedro Laín Entralgo en 1945 (joven católico que como tantos se lanza a la radicalidad fascista de la Falange) en su libro La Generación del 98, donde integra a la laica y desazonadora generación que denunció la Restauración en patrióticos cantores del paisaje castellano, añorantes de una España perdida, imperial y quijotesca, también se ha celebrado el centenario del nacimiento de Bertolt Brecht y Serguei M. Eisenstein, dramaturgo alemán y cineasta ruso respectivamente, cuya condición de "comprometidos" (hecho pecaminoso y causa de excomulgación estética e institucional en estos tiempos de neoconservadurismo y pensamiento único que corren), al menos les ha exonerado de recibir un tributo del calibre del año santo lorquiano y noventayochista.

Literatura y lucha ideológica

Brecht autor de obras celebérrimas como La ópera de dos centavos, Terror y miseria del Tercer Reich, Un hombre es un hombre, Galileo Galilei, Madre Coraje y sus hijos, escribió también poesía, novelas y numerosos ensayos de carácter revolucionario. En La ópera de dos centavos rompe con toda una tradición literaria en torno a la pobreza e inaugura otra que la sube al escenario incluso como ópera (transgresión culminada por Ivá que retomará al protagonista, Mackie Navaja, para el cómic), definiendo, y he aquí la novedad, la estructuración de la pobreza como inversión de la estructuración de la riqueza, remedo del mundo de la riqueza, pero a la inversa (de ahí la cuestión de las reglas sociales entre los pobres, la lucha entre las bandas).

La coherencia ideológica que le caracterizó, hizo que ante el advenimiento del nazismo se exiliara a Dinamarca, Finlandia, Suecia, Estados Unidos, Suiza, y por fin pudo regresar a Berlín, donde murió en 1956. Antes y durante el exilio, planteó una frontal oposición tanto al nazismo como al stalinismo, criticando, denunciando, desde su posición de compromiso de izquierdas, tanto al capitalismo que había engendrado al monstruo del fascismo ("las fronteras que no pueden ser cruzadas por las mercancías serán cruzadas por los tanques, que también son mercancía") como a la dictadura soviética encabezada por Stalin que coaccionó la libertad del individuo que propugna el marxismo ("en Rusia la teoría política se ha ido a la mierda; sobre la democracia política no se conocen más que frases, nada se sabe de la forma de organización social de la producción.

La actualidad de la poética brechtiana se percibe claramente en su primera premisa: unión de compromiso y arte. Frente a la "dramaturgia aristotélica", de la que bebe el teatro burgués, que parte de los efectos de la catarsis, de la identificación del espectador con lo representado eliminando la actitud crítica, Brecht plantea el efecto del distanciamiento: entiende la realidad como un concepto dialéctico, contradictorio, en lucha continua, de manera que el teatro del distanciamiento consiste en señalar el carácter contradictorio, el carácter procesual que sufren los estados, sucesos y personajes concretos. El teatro sólo ha de tener fines didácticos, sólo ha de plantear los movimientos (y estados de ánimo) del hombre, modelados para su estudio; se debe mostrar el funcionamiento de las relaciones sociales, para que la sociedad pueda intervenir.

Estamos, en definitiva, ante la definición de una nueva función social del arte: " así como la política es una acción contra la imperfección del planeta, puesto que siempre se hará política porque nada es satisfactorio sobre la Tierra, así también la literatura es una acción contra la imperfección del hombre".

Fotograma de "El Acorazado Potemkin"

Poética de la nueva sociedad

Si al inicio de su producción cinematográfica Eisenstein perseguía un arte nuevo a través de la ruptura total con el pasado burgués, postulando el " colectivismo" como principio estético fundamental del arte proletario ("El nuevo arte toma como héroes no al individuo, sino a la colectividad o al hombre inserto en la colectividad"), premisa perceptible claramente en largometrajes como La huelga (1924), El acorazado Potemkin (1925), Octubre (1927), La línea general (1929), ya al final de su carrera la estética fílmica estará dominada por el psicologismo, pretendiendo la síntesis de todas las artes tradicionales, idea que se perfila en Iván, el terrible (1943-45), ópera cinematográfica donde fusiona en una categoría artística nueva la pintura, la arquitectura, la música y el teatro ("cine cromófono").

Solamente la producción teórica acerca del montaje cinematográfico le hace grande: frente a la concepción del montaje como mera "adición" de planos de los pioneros del cine (D. W. Griffith Intolerancia (1916), El nacimiento de una nación (1915), Kulechov), Eisenstein lo concebirá como "choque", "conflicto", "colisión" de dos planos que hace surgir un nuevo concepto inrrepresentable o abstracto en la mente del espectador. Teorizó, además, acerca del empleo contrapuntístico y antinaturalista del sonido, el montaje audiovisual, el monólogo interior, la puesta en escena en profundidad de campo, el cine en color, el relieve, preludio de la proeza de Orson Welles en Ciudadano Kane.

Sergei M. Eisenstein

La aldea global

Brecth y Eisenstein, pues, utilizan lenguajes diferentes (teatral y cinematográfico) para intentar plasmar/cambiar la misma realidad conflictiva, en lucha de clases continua, por lo que construyen una nueva estética cuya vigencia puede ser guía para las nuevas formas de expresión artística ("la era digital") de este final de siglo: "La profundidad ideológica del tema y de la materia es y será siempre la verdadera base de la estética, lo que confiere su pleno valor a la realización de novedades técnicas, pues los medios de expresión más perfeccionados sirven sólo para dar cuerpo a las formas más elevadas del pensamiento" (Eisenstein).

FUENTES CONSULTADAS:

De Brecht:

- Diario de Trabajo, III Volúmenes, Nueva Visión, Buenos Aires, 1977

- El compromiso en literatura y arte, Península, Barcelona, 1973

- Teatro completo; XIV Volúmenes, Nueva Visión; Buenos Aires, 1965

De Eisenstein:

- Teoría y técnica cinematográficas, Rialp, Madrid, 1959

- Reflexiones de un cineasta, Lumen, Barcelona, 1970

Antonio F. Gómez Soto Ficha autor

   

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