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La literatura no ha existido siempre
La
historia del mundo es la historia del crimen, porque está
contada desde arriba, desde los Fujimoris o Atilas o Borgias
o Francos de siempre: desde los darwinistas de la gran
dentadura: la filosofía humana fingida por la "supervivencia
del más fuerte" o la "lucha por la vida", de la que nacen
el liberalismo económico (nuestro régimen desde la muerte
de Franco) y su brazo armado, el fascismo (prefiero a
Rousseau: creo que el "buen salvaje" segregaba una evolución
pacífica); la globalización de la economía, fabricando
en Asia a precios irrisorios, pagando una miseria (contribuyendo
a que en aquellos países ésta no cambie), y vendiéndolos,
con la plusvalía que se arranca, al triple (o más) de
su precio en Occidente (¿por qué ha "quebrado" la mina
de Alquife...?).
Siempre se ha explicado la literatura desde un punto de
vista ahistórico, al aparecer una "nueva época" ha aparecido
un nuevo "espíritu". Se diría que la literatura es un
campo autónomo, que posee unidad esencial desde sus orígenes
inmemoriales hasta hoy, y que esos cambios o evoluciones
son sólo variaciones accidentales en el interior de ese
campo "eterno" de la literatura. Lo que subyace bajo el
término"ahistórico" es la noción misma de "sujeto" o de
"hombre": la noción hombre/sujeto es una realidad eterna.
La existencia real de ese tipo de discurso que llamamos
literarios sólo surge cuando surge la lógica del "sujeto"
(la imagen de un individuo libre, único responsable de
sus actos), creación de la matriz ideológica burguesa
(s. XVI), y responde a la necesidad que tiene de hacer
hombres libres, sujetos libres como poseedores de su fuerza
de trabajo; y la matriz burguesa se enmarca dentro del
funcionamiento de cada matriz histórica, de cada momento
histórico, construido sobre tres niveles: económico (determina,
pero no domina), jurídico-político e ideológico. El discurso
literario se sitúa en el ideológico, pero el ideológico
es inexplicable sin el nivel económico y el jurídico-político:
la ideología es un espejo deformador del nivel económico
y jurídico-político.
La obra literaria se mueve en un nivel ideológico, y produce
y reproduce la lógica del inconsciente ideológico, las
diferentes categorías generadas en cada momento histórico
(libertad, vida propia, frente a noción de almas, la jerarquía
de la sangre feudal..., enmarcadas con la apariencia de
"personajes", "temas", "estructura", "estilo").
La literatura, el arte, no es más que la expresión en
el plano ideológico, metafórico, de las condiciones de
vida de un determinado momento histórico, produciendo
(y plasmando) ideología que sirve para el mantenimiento
del orden social establecido; ya afirmaba Nietzsche que
el arte era un fármaco (necesario) para poder encubrir
el "sufrimiento" de la vida. Partía de la división del
mundo en dos fuerzas (lo apolíneo, la razón, lo intelectual,
y lo dionisíaco, instintos, el lado más oscuro), y de
la ruptura del equilibrio entre ambas nacería la tragedia,
una forma de arte: ¿para qué sirve? el arte nos reconcilia
con la vida, si tiene esa dimensión estética es para poder
soportarla, para poder encubrirla; la tragedia, el arte,
la religión, el mito, nos reconcilian con la vida.
No sólo la obra literaria está construida por una determinada
concepción del mundo, sino que el mismo "autor" es producto
de las relaciones sociales en que vive: más que "autor"
como causa y origen de la obra, habría que hablar de "sujeto",
ser anónimo, determinado absolutamente por la estructura
del mundo en el que vive, siendo un efecto estructural
de las relaciones que gobiernan su mundo, sus gestos y
hasta su libertad vivida. Es cierto que, ante un poema,
una película, una frase, un "solo" de John Squire ("Stone
Roses", ahora "The sea horses") sentimos "algo", nuestro
organismo, ante un estímulo, produce una respuesta sentida
en nuestro cuerpo: algo hay en ese tipo de discursos que
nos conmueve; pero el hombre, sin sociedad, es un abstracto
(en la Edad Media, sólo las mujeres de la corte tenían
sentimientos, eran sensibles, mientras que las del pueblo
-las serranas- sólo eran capaces de fornicar como animales)
y esas "sensaciones" que percibimos (o que son capaces
de producir algunos) son construidas, "manipuladas", en
diferentes momentos históricos por el interés de una clase
dominante; existe una capacidad, una facultad humana (producir
estímulos -históricos- y recibir "emociones" , mediante
el esquema psicológico Estímulo - Organismo - Respuesta),
que, a manera de hueco, se ha ido rellenando a lo largo
de la Historia, y no sabemos hasta qué punto ha ido cambiando,
incluso, esa misma facultad.
Quizá, en fin, hasta los "sentimientos" sean construcciones
históricas, porque, ¿sentiría lo mismo Marco Antonio por
Cleopatra que Lou Reed por Laurie? (véase -o escúchese-
su último disco): la sociedad hace al hombre (aunque en
algún momento el hombre la creara).
En este turbulento fin de siglo, hay una alternativa real,
el camino difícil y fecundo de un auténtico humanismo.
Y, como escribía Lou Reed, el comienzo sería: "I accept
the new found man and set the twilight reeling".
Antonio
Gómez Soto 
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