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"Mi
niño tiene un añito"
El
primer año del fanzine El Virus Púrpura
Nacimos hace ahora un año y algo, en mayo del 96,
y aunque lo hicimos echando toda la carne la asador (cosa
que seguimos haciendo en cada número, pues no conocemos
otra forma de trabajar), nadie parecía apostar
un duro por nosotros. Nacimos en un achuchón y
como todos los recién nacidos, en cueros, sin ropa
con la que ocultar las vergüenzas, nada que adornara
un poco, éramos hoscos, introvertidos y excesivamente
personales, más como una válvula por la
que dar libertad a presión a unas necesidades de
expresión personal.
Ese
número uno tuvo un padre, servidor, y un par de
comadronas. Ya desde el primer momento avisamos de nuestras
diferencias y marcamos un hito en la historia de los fanzines
en Guadix, regalando por primera vez un cassette (la maqueta
de la vaca sagrada del rock accitano La Viuda Negra)
e intentando establecer un equilibrio entre temas tan
dispares como cómic, música y literatura,
algo nuevo en la comarca de Guadix (y diría que
hasta en la provincia de Granada) aún hoy, un año
después, la búsqueda de ese equilibrio es
casi una obsesión.
Mi
inexperiencia (aunque illo, principal colaborador de entonces,
ya había co-editado el primer fanzine accitano
Liberta-dex-presión, este se dedicaba por
completo al cómic y tenía otra distribución)
así como la apuesta audiovisual de acompañar
con la maqueta, hizo que el producto final se encareciera
demasiado, aún así y aunque costó
vender la edición integra de ese número
maldito (con la mitad de las páginas manuscritas
y totalmente montado a fotocopias, tijeras y pegamento
en barra) fue lo que yo llamaría un buen comienzo.
Lo
del número dos fue casi un empeño, el número
más difícil de El Virus Púrpura pero
tal vez el más decisivo. La necesidad de expresión
que llevara a alguien a arriesgar su dinero en un puñado
de fotocopias ya estaba satisfecha. Lo que había
ahora debía ser otro veneno. El caso es que con
todo el escepticismo y la visión crítica
que pude, me enfrenté a la idea de hacer el fanzine
que me gustaría leer. El tres de septiembre del
96 el número dos estaba en la calle; éste
buscó mucho la presentación, el diseño,
la estética que mejoró increíblemente
y descuidó el contenido, el fondo que sólo
consiguió mantener el nivel ofrecido unos meses
antes, sin mejorar. Además continuara con las maquetas
no era factible, ahora íbamos a saber a quien le
interesaba un fanzine global sin nada más. Bajamos
precio y páginas, las empresas que mediante su
publicidad nos apoyaban, aumentaron (algo que alguna gente
no comprendía). El caso es que volvimos a lograr
vender la edición y aprendí muchísimo.
El
siguiente paso fue más reflexivo aún y se
hizo esperar, tenía que digerir todo lo aprendido
y aunque anunciado para octubre, no fue hasta marzo del
97 cuando el número tres vio la luz. Cambie todo
lo que se debía cambiar, trabajamos duro y creo
que mereció la pena. Para entonces la gente que
quería colaborar en El Virus Púrpura había
aumentado, David se involucró más. Aumentamos
las páginas hasta cuarenta, aumentamos el nivel
tanto en diseño como en contenidos y textos, y
organizamos una fiesta y un concierto, e inauguramos la
distribución en Granada capital. La edición,
que doblaba en ejemplares puestos en la calle a los números
anteriores, la fiesta y el concierto, los cómics
y artículos, nuestra vuelta a los grupos locales
y provinciales, así como una acertada portada hizo
que este fanzine se agotara de la fiesta y después
también la segunda edición, lo que impidió
que este llegase a los puntos de venta en Guadix, y en
Granada si llegase pero en una cantidad casi simbólica.
Así
casi del tirón nos pusimos a trabajar en el número
cuatro que inauguraría nuestro segundo año.
El resultado lo debes juzgar tú; es esto que tienes
delante: sesenta páginas repletas de información
alternativa y entretenimiento, apostando por nuevos dibujantes
granadinos y hablándote de grupos de los que se
hablará y mucho. Ojalá este sea el primero
de una larga lista de años, y ojalá que
tú sigas confiando en nosotros. Intentaremos no
defraudarte.
Mon
Magan 
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