|

|
Festimad
97
Yo
estuve allí
Sin
viaje organizado, sin tienda de campaña, a la puta
aventura, nos fuimos al Festimad, aunque eso si con la
entrada para el sábado en el bolsillo.
Por apenas 3.500 ptas por persona ida y vuelta, nos plantamos
en Madrid, y recorrimos las entrañas de la tierra
en unos aparatos extraños que la gente decía
que medían un metro, pero creo que miden más.
Nos dispusimos a coger el autobús con destino a
Móstoles y sobre las 14 h estábamos viendo
patos (que por cierto este año han criado) en el
parque del Soto.
Yo quería ver a Mercromina y a las 14:30 los vi,
en el escenario Tipo (el segundo en tamaño), estuvieron
bien, tras ellos Latino Diablo que con su hip hop intentaron
hacer saltar al público, pero a esa hora no hay
quien salte, y además su música no es que
anime mucho.
Una paradita para comer, y al regresar nos encontramos
a Nada Surf, chapurreando entre canción y canción
algo de español y la gente tarareando, y fumando,
y fumando, y fumando, y... coño si que fuman en
el parque.
Dover
Y ese pedazo de sorpresa, Dover, si los del anuncio
ése de... (no haré publicidad, aunque
si pagan...) pues eso, fantásticos, entre tanta
morralla gusta encontrar grupos buenos, buenos de verdad.
Cristina aporta al grupo, además de una pose
y un estilo impecables en el escenario, una voz sorprendente,
desgarrada que le diferencian de otros muchos grupos.
El idioma adoptado es el inglés, pero no apartan
del todo el castellano, ya que también apuestan
por él. Pero que no canten en español
no los hace vulgares ni repetitivos en sus canciones,
como ha pasado en el movimiento indie, sino que
aportan algo nuevo al sonido independiente español.
Ellos son Dover, con melodías descaradas y pegadizas,
mezclándolas sabiamente con toques duros de guitarra,
batería y voz. Este grupo llegará alto,
no me equivoqué con Def con Dos cuando los escuché
por primera vez en el 5º Espárrago y no
me equivoco con Dover después de escuchar su
directo.
Tras
ellos Down by Law, del montón, para que os voy
a engañar, del montón inglés, pero
como son ingleses. En el escenario Tipo subieron Morphine,
diferentes pero no me dijeron nada, La Rollins Band, mucho
músculo pero escuchabas tres canciones y volvían
a repetir el repertorio.
De El Inquilino Comunista, Australian Blonde y Ocean Colour
Scene escuchamos las dos primeras canciones y pasamos
olímpicamente de ellos. Optamos por visitar lugares
de copas, stands, la zona hip-hop (que estaba a rebosar
de peña y aunque el escenario era pequeño,
se veía bastante bien), el Chill-out (donde no
paró la música en los dos días),
zona de música jamaicana, meaderos modernos,...
que bien nos los pasamos en lugar de ver a los tres anteriores
grupos peñazos y poperos.
Otro dulce que nos hizo pensar que ir al Soto mereció
la pena fueron los contundentes Fear Factory, unos sonidos
que nunca había escuchado, entre mezcla tecnológica
y trash metal, nos encantaron. También El Club
de los Poetas Violentos nos gustó, textos explícitos
que te hacen imaginar la vida en una gran ciudad.
Y por último The Prodigy, el grupo por el que en
realidad me decidí a gastarme las pelas en Madrid.
Tecnológicos y digitales que te hacen bailar y
sudar, rayando una y otra vez los temas y animando a la
gente (hasta dejaron subir a unas 20 personas al escenario
para bailar). Faltó algo, quizás dos pantallas
donde proyectar la cara del cantante, gráficos
por ordenador,...
Total, que mereció la pena, coño que sí.
Estimulation
& Cia 
|