número tres | marzo 1997 | papel 14-15/43 AnteriorPortadaSiguiente

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II Festival
Internacional de
Benicàssim


Uno
de los festivales más importantes de nuestro país fue acogido en esta edición con grandes críticas a causa de su cartel, en opinión de algunos flojo. La verdad es que estas críticas tienen algo de razón: los grupos estrella parecen más bien grupos estrellados a juzgar por sus actuaciones previas al evento, y del resto de grupo la mayoría son fichajes de Elefant, lo cual no les quita mérito ni merecimiento, sólo que uno de los organizadores era el jefe del sello.

Aún así, se puede decir que el festival fue todo un éxito, ya que, en general, para la peña el cartel es a veces algo secundario: muchos de nosotros fuimos por pasar unas vacaciones cerquita de la playa y disfrutando además de la movida festivalera, que es al fin y al cabo lo que más tirón le da al asunto.

A continuación pasaré a relatar mi vivencia personal: nada más llegar a la encantadora ciudad de Benicàssim nos encontramos totalmente perdidos, y eso que se afirmaba que todo estaba perfectamente señalizado. Empezamos por buscar el velódromo, que era el lugar donde tenían lugar los conciertos. Las confusiones de la vida nos hicieron llegar hasta el aeródromo (que no es velódromo) que estaba, la verdad, un poquito lejos del lugar a donde íbamos realmente. Al ver que no había nada en el aeródromo llegamos a pensar que el concierto se había suspendido, pero por suerte un buen hombre nos dio el remedio para el encorbatamiento de nuestros huevos. Después llegamos hasta el pleno centro de la ciudad, y eso de perfectamente señalizado parece que no era del todo cierto. Tras preguntar a cientos de agentes de seguridad (los había a miles, lo cual llego a ser un agobio; no te dejaban hacer nada de nada), finalmente llegamos a la ubicación del camping. Cuando llegamos fuimos perfectamente atendidos y nos indicaron la zona de acampada que nos correspondía.

Para ser un camping improvisado a propósito del festival, me causo muy buena impresión: muchos arbolitos y un césped muy acogedor. Más tarde fue cuando nos dimos cuenta de sus deficiencias al tener que hacer colas de hasta más de una hora para poder ducharte, a cualquier hora del día.

También fue gracioso que absolutamente nadie sabía a qué hora era el concierto gratuito de inauguración del jueves. Tampoco el lugar. Al salir del camping no había ninguna indicación sobre cómo ir a los conciertos, así que éste nos lo perdimos. Tampoco fue tan grave porque la noche del jueves hubo una movida en Benicàssim de las de recordar. La plaza, que es el equivalente allí al Pedro Antonio de Granada, estaba absolutamente a tope, tan a tope que casi era un agobio. Para colmo el calor húmedo de aquellas tierras nos estaba haciendo sudar la gota gorda incluso a latas horas de la madrugada, pero cuando hay ganas de marcha nada importa.

Cuando volvimos la camping para dormir descubrimos otro inconveniente que no teníamos previsto: a partir de las diez de la mañana la tienda se convertía en una sauna infernal que hacía imposible pegar ojo, y si sales a la calle, las moscas y otros bichitos se encargaran de no dejarte dormir a gusto. Así que pasamos unos días de insomnio que no se los deseo a nadie. Para quien quiera ir en próximos años le aviso: si quieres marcha no dormirás nada, y si quieres dormir algo, tendrás que acostarte tempranito. También aviso de otra cosa: allí se suda exageradamente y por tanto se bebe agua exageradamente; el agua de los grifos del camping no era potable (aunque esto quizás fuera para que la compráramos en lugar de cogerla de allí) y la del resto de los grifos, a juzgar por su sabor, tampoco debería serlo, y la botella de agua rondaba las 200 ptas. Ojo al dato.

El primer día de conciertos fue una locura total, ya que fallaron dos grupos, entre ellos los esperadísimos Planetas (mucha gente fue a propósito para verlos; dicen que uno de ellos enfermó). A causa de esto el cartel se modificó y varios grupos cambiaron de hora, de escenario e incluso d día de actuación. Además se añadió un grupo sorpresa para hacer relleno en el pequeño escenario, pero atención el grupo sorpresa no fue ni más ni menos que The Jesus and Mary Chain; ahí queda eso. Parece que así intentaron compensar por las molestias causadas al público asistente.

Nada más entrar a los conciertos, topamos con unos potentísimos Dover, que estaban tocando en el escenario grande aunque en realidad les correspondía el pequeño según el cartel. Aún así, a juzgar por su actuación, estaban en el escenario adecuado. Poco después acudiría la escenario Parkinson DC de los cuales tengo que admitir que en estudio son geniales, pero en directo, simplemente no saben hacer algo tan básico como "cantar". desentonaban como canallas y escucharlos daban ganas de potar. Este tiempo lo aprovechamos para echar un vistazo por el mercadillo, que al final defraudó a la organización, pues hubo más mirones que clientes. También aprovechamos para hacer algo que pocas veces en la vida se puede hacer: comprar litros de cerveza de barril a seiscientas ptas. cada uno y paquetes de Malboro a cuatrocientas. Una pasada.

Todo el mal sabor de boca se nos quitó cuando empezó la actuación que marcó todo el festival: Garbage se subió al escenario y todo el mundo flipó por un tubo. Estuvieron realmente increíbles, originales innovadores, cañeros, con técnica y estilo, y además gancho y encanto ¿Qué más se puede pedir? (Por cierto, la cantante no nos enseñó el culo).

Para terminar la jornada actuaron unos sosísimos Stone Roses que musicalmente no defraudaron demasiado (aunque tampoco lo hicieron realmente bien); al menos el cantante no desentonaba, pero parecía un maniquí estático con un micrófono en la mano. Para suplir esto contaban con un batería que más que humano parecía un robocop tocando, y una rubia bailando que hacía las delicias del personal masculino (nos ponía a todos malísimos con su contoneos).

Al día siguiente tuvimos la mala fortuna de perdernos uno de los conciertos que más ansiábamos: el de Mercromina. En fin, para mi consuelo, pude verlos en el 8º Espárrago Rock, aunque los medios que tuvieron para tocar eran super cutres, y tenía gana de verlos en un escenario en condiciones. En fin, otra vez será.

A quien sí pudimos ver fue a Australian Blonde que se fueron con más gloria que pena de este festival, ya que todo el público se volcó en su actuación. Después llegarían las Lush para conquistar los corazones de todo el personal. Chocaba un poco ver una cantante con look hippie, y a su compañera, que hacía unos coros deliciosos, con un look de colegiala niña bien de papá. De todas formas, la música fue una delicia. Después llegarían Automatics, que fueron los que se llevaron el galardón de mejor directo por su actuación en este mismo festival en el año anterior; no lo hicieron mal, pero a mi juicio, este año no deberían repetir el galardón. Cuando apareció Menswear en el escenario, el público se agitó de una manera increíble. La gente respondió ante este grupo que ofreció una actuación impecable. Para terminar la noche, los The Jesus & Mary Chain, como no, dieron una actuación un poco accidentada. Se rompió una guitarra y la cambiaron de seguida. Comenzaron un tema y lo pararon a los diez segundos; según parece la nueva guitarra no estaba correctamente afinada. Arreglados estos problemas, pudieron tocar el tema del tirón. Como sorpresa tuvimos la subida a escena de la hermana del cantante del grupo. La regordita jovencita cantó un tema , y no lo hizo mal; es más, a la peña le gustó bastante. Lo que más me llamó la atención de la chavala es que colgando de su barriguita llevaba, para la vista de todo el personal, la tarjeta de acreditación del festival que, a decir verdad, le daba una apariencia cutre y atroz. Además la pobre daba la sensación de que estaba avergonzada, como si fuera la primera vez que se sube a un escenario. Al fin y al cabo, la muchacha cantó bien, y el concierto en general no estuvo mal del todo.

El último día llegamos a mitad del concierto de Silvania a quien le siguió el gordito cantante de Ruby, los enérgicos The Chemical Brothers y finalmente, de las estrellas de la noche, Orbital, sólo pudimos aguantar un par de temas, pues estábamos ya hasta los mismísimos de tanto techno. En resumen, la noche fue simplemente proyecciones psicodélicas y un par de tíos subidos a unas plataformas en el escenario ofreciendo toda clase de sonidos sintéticos. Eso sí, mucho ritmo.

El resto de grupos no me fue posible verlos, pues no hay quien aguante desde las seis de la mañana hasta las cuatro de la madrugada sin parar; hay que comer, beber, etc. Lamento mucho y me confieso culpable por no haber podido presenciar los conciertos de gente como Manta Ray o el genial Dominique A; la verdad es que jode, pero que le vamos a hacer.

Señor Púrpura Ficha autor

 


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