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II
Festival
Internacional de
Benicàssim
Uno de
los festivales más importantes de nuestro país
fue acogido en esta edición con grandes críticas
a causa de su cartel, en opinión de algunos flojo.
La verdad es que estas críticas tienen algo de
razón: los grupos estrella parecen más bien
grupos estrellados a juzgar por sus actuaciones previas
al evento, y del resto de grupo la mayoría son
fichajes de Elefant, lo cual no les quita mérito
ni merecimiento, sólo que uno de los organizadores
era el jefe del sello.
Aún
así, se puede decir que el festival fue todo un
éxito, ya que, en general, para la peña
el cartel es a veces algo secundario: muchos de nosotros
fuimos por pasar unas vacaciones cerquita de la playa
y disfrutando además de la movida festivalera,
que es al fin y al cabo lo que más tirón
le da al asunto.
A
continuación pasaré a relatar mi vivencia
personal: nada más llegar a la encantadora ciudad
de Benicàssim nos encontramos totalmente perdidos,
y eso que se afirmaba que todo estaba perfectamente señalizado.
Empezamos por buscar el velódromo, que era el lugar
donde tenían lugar los conciertos. Las confusiones
de la vida nos hicieron llegar hasta el aeródromo
(que no es velódromo) que estaba, la verdad, un
poquito lejos del lugar a donde íbamos realmente.
Al ver que no había nada en el aeródromo
llegamos a pensar que el concierto se había suspendido,
pero por suerte un buen hombre nos dio el remedio para
el encorbatamiento de nuestros huevos. Después
llegamos hasta el pleno centro de la ciudad, y eso de
perfectamente señalizado parece que no era del
todo cierto. Tras preguntar a cientos de agentes de seguridad
(los había a miles, lo cual llego a ser un agobio;
no te dejaban hacer nada de nada), finalmente llegamos
a la ubicación del camping. Cuando llegamos fuimos
perfectamente atendidos y nos indicaron la zona de acampada
que nos correspondía.
Para
ser un camping improvisado a propósito del festival,
me causo muy buena impresión: muchos arbolitos
y un césped muy acogedor. Más tarde fue
cuando nos dimos cuenta de sus deficiencias al tener que
hacer colas de hasta más de una hora para poder
ducharte, a cualquier hora del día.
También
fue gracioso que absolutamente nadie sabía a qué
hora era el concierto gratuito de inauguración
del jueves. Tampoco el lugar. Al salir del camping no
había ninguna indicación sobre cómo
ir a los conciertos, así que éste nos lo
perdimos. Tampoco fue tan grave porque la noche del jueves
hubo una movida en Benicàssim de las de recordar.
La plaza, que es el equivalente allí al Pedro Antonio
de Granada, estaba absolutamente a tope, tan a tope que
casi era un agobio. Para colmo el calor húmedo
de aquellas tierras nos estaba haciendo sudar la gota
gorda incluso a latas horas de la madrugada, pero cuando
hay ganas de marcha nada importa.
Cuando
volvimos la camping para dormir descubrimos otro inconveniente
que no teníamos previsto: a partir de las diez
de la mañana la tienda se convertía en una
sauna infernal que hacía imposible pegar ojo, y
si sales a la calle, las moscas y otros bichitos se encargaran
de no dejarte dormir a gusto. Así que pasamos unos
días de insomnio que no se los deseo a nadie. Para
quien quiera ir en próximos años le aviso:
si quieres marcha no dormirás nada, y si quieres
dormir algo, tendrás que acostarte tempranito.
También aviso de otra cosa: allí se suda
exageradamente y por tanto se bebe agua exageradamente;
el agua de los grifos del camping no era potable (aunque
esto quizás fuera para que la compráramos
en lugar de cogerla de allí) y la del resto de
los grifos, a juzgar por su sabor, tampoco debería
serlo, y la botella de agua rondaba las 200 ptas. Ojo
al dato.
El
primer día de conciertos fue una locura total,
ya que fallaron dos grupos, entre ellos los esperadísimos
Planetas (mucha gente fue a propósito para verlos;
dicen que uno de ellos enfermó). A causa de esto
el cartel se modificó y varios grupos cambiaron
de hora, de escenario e incluso d día de actuación.
Además se añadió un grupo sorpresa
para hacer relleno en el pequeño escenario, pero
atención el grupo sorpresa no fue ni más
ni menos que The Jesus and Mary Chain; ahí queda
eso. Parece que así intentaron compensar por las
molestias causadas al público asistente.
Nada
más entrar a los conciertos, topamos con unos potentísimos
Dover, que estaban tocando en el escenario grande aunque
en realidad les correspondía el pequeño
según el cartel. Aún así, a juzgar
por su actuación, estaban en el escenario adecuado.
Poco después acudiría la escenario Parkinson
DC de los cuales tengo que admitir que en estudio son
geniales, pero en directo, simplemente no saben hacer
algo tan básico como "cantar". desentonaban
como canallas y escucharlos daban ganas de potar. Este
tiempo lo aprovechamos para echar un vistazo por el mercadillo,
que al final defraudó a la organización,
pues hubo más mirones que clientes. También
aprovechamos para hacer algo que pocas veces en la vida
se puede hacer: comprar litros de cerveza de barril a
seiscientas ptas. cada uno y paquetes de Malboro a cuatrocientas.
Una pasada.
Todo
el mal sabor de boca se nos quitó cuando empezó
la actuación que marcó todo el festival:
Garbage se subió al escenario y todo el mundo flipó
por un tubo. Estuvieron realmente increíbles, originales
innovadores, cañeros, con técnica y estilo,
y además gancho y encanto ¿Qué más
se puede pedir? (Por cierto, la cantante no nos enseñó
el culo).
Para
terminar la jornada actuaron unos sosísimos Stone
Roses que musicalmente no defraudaron demasiado (aunque
tampoco lo hicieron realmente bien); al menos el cantante
no desentonaba, pero parecía un maniquí
estático con un micrófono en la mano. Para
suplir esto contaban con un batería que más
que humano parecía un robocop tocando, y una rubia
bailando que hacía las delicias del personal masculino
(nos ponía a todos malísimos con su contoneos).
Al
día siguiente tuvimos la mala fortuna de perdernos
uno de los conciertos que más ansiábamos:
el de Mercromina. En fin, para mi consuelo, pude verlos
en el 8º Espárrago Rock, aunque los medios
que tuvieron para tocar eran super cutres, y tenía
gana de verlos en un escenario en condiciones. En fin,
otra vez será.
A
quien sí pudimos ver fue a Australian Blonde que
se fueron con más gloria que pena de este festival,
ya que todo el público se volcó en su actuación.
Después llegarían las Lush para conquistar
los corazones de todo el personal. Chocaba un poco ver
una cantante con look hippie, y a su compañera,
que hacía unos coros deliciosos, con un look de
colegiala niña bien de papá. De todas formas,
la música fue una delicia. Después llegarían
Automatics, que fueron los que se llevaron el galardón
de mejor directo por su actuación en este mismo
festival en el año anterior; no lo hicieron mal,
pero a mi juicio, este año no deberían repetir
el galardón. Cuando apareció Menswear en
el escenario, el público se agitó de una
manera increíble. La gente respondió ante
este grupo que ofreció una actuación impecable.
Para terminar la noche, los The Jesus & Mary Chain,
como no, dieron una actuación un poco accidentada.
Se rompió una guitarra y la cambiaron de seguida.
Comenzaron un tema y lo pararon a los diez segundos; según
parece la nueva guitarra no estaba correctamente afinada.
Arreglados estos problemas, pudieron tocar el tema del
tirón. Como sorpresa tuvimos la subida a escena
de la hermana del cantante del grupo. La regordita jovencita
cantó un tema , y no lo hizo mal; es más,
a la peña le gustó bastante. Lo que más
me llamó la atención de la chavala es que
colgando de su barriguita llevaba, para la vista de todo
el personal, la tarjeta de acreditación del festival
que, a decir verdad, le daba una apariencia cutre y atroz.
Además la pobre daba la sensación de que
estaba avergonzada, como si fuera la primera vez que se
sube a un escenario. Al fin y al cabo, la muchacha cantó
bien, y el concierto en general no estuvo mal del todo.
El
último día llegamos a mitad del concierto
de Silvania a quien le siguió el gordito cantante
de Ruby, los enérgicos The Chemical Brothers y
finalmente, de las estrellas de la noche, Orbital, sólo
pudimos aguantar un par de temas, pues estábamos
ya hasta los mismísimos de tanto techno. En resumen,
la noche fue simplemente proyecciones psicodélicas
y un par de tíos subidos a unas plataformas en
el escenario ofreciendo toda clase de sonidos sintéticos.
Eso sí, mucho ritmo.
El
resto de grupos no me fue posible verlos, pues no hay
quien aguante desde las seis de la mañana hasta
las cuatro de la madrugada sin parar; hay que comer, beber,
etc. Lamento mucho y me confieso culpable por no haber
podido presenciar los conciertos de gente como Manta Ray
o el genial Dominique A; la verdad es que jode, pero que
le vamos a hacer.
Señor Púrpura 
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