número dos | julio 1996 | papel 26/28 AnteriorPortadaSiguiente

Edición en papel

Opinión: Lo público

Los representantes "populares" (adviértase la carga semántica de la palabra, no sólo denota, sino que valora: no es igual "el popular Díaz Berbel" -el alcalde granadino al que no le gusta que los pobres pidan en sus calles, y se lo ha prohibido, -¡prohibido prohibir!-, que "el popular Julio Iglesias", -aunque si-) presentan un encefalograma tan escuálido como los cuerpos anoréxicos presentadores de los programas musicales televisivos (cuerpos delgados, estirados: volvemos al tiempo en que las jovencitas tomaban vinagre para conservar la blancura).

Hace unos días, estas orejitas que se han de comer los gusanitos, escucharon decir a un representante "popular" en la cadena COPE (obispos, avispas: limpien sus ilustrísimas esas lenguas bífidas de los locutores/contertulios asalariados a la más oscura caverna política y religiosa): "Por mi definición cristiana, pena de muerte, generalmente, no; Matizada: en algunos casos, como el terrorismo, sí" (parece que no es lo mismo la vida de un no nacido, que sí es vida, que la vida de un asesino: puede que sea porque en aquélla está por medio el sexo, y en ésta no; No exculpo a nadie, no me interpretéis mal: pero si uno protege la vida, ha de proteger tanto la de un no nacido, como la de un terrorista/sádico).

Y uno se pone a pensar que por qué los domingos la Iglesia se llena de gente adinerada, mientras los pobres se quedan fuera pidiendo, que qué hubiera sido del mundo si no hubiera nacido Karl Marx, y por qué este neocapitalismo feroz intenta hacer que no pensemos (Pensar: algo peligroso), que qué hará por la noche el presidente del gobierno y su esposa, cómo, y dónde, que por qué ahora descubren los americanos que la dieta mediterránea es saludable (!), que por qué en un bar accitano, uno oye "La sanidad que funciona mejor en el mundo es la del modelo americano, porque es privada", que qué oculta el cantante de "Mike flowers pop" bajo su pelo amarillo, y que qué hace una Hermandad del Rocío en Guadix (!?).

Cabe siempre pensar que no pasa nada, y que todo pasará: el Guadix ha subido a segunda B, y la asociación elitista cultural sigue organizando actos (en la educación, lo público no es ni aconsejable ni urgente, sino simplemente constitutivo; Ya se oye que la CONCAPA -terrible integrísimo católico-, "aconseja" al gobierno la implantación de los "cheques-escolares": se dará dinero a los padres, dejando de subvencionar los colegios públicos, y aquéllos llevan sus hijos al colegio que quieran, creándose "guetos", según ingresos económicos, y así, nidos de discriminación: pasaremos de "libertad en la educación" a "libertad de educación").

Así está Andalucía; Pero no es por casualidad: en Málaga se instaló la primera fábrica de España -aún pervive en su puerto-, por unos pobres venidos del Norte, Larios -Marqués de Larios- y Heredia,; Y, desde el gobierno central, se potenció la instalación de fábricas en Cataluña y País Vasco, mientras que en Andalucía se premiaba al susodicho Larios, y a otros como él, con títulos nobiliarios (aún se les ve por su Marbella, o llenando las páginas de las revistas del corazón -¿No se equivocan de órgano?-), ya que la burguesía andaluza no quería industrias, sino ser señores de la tierra, de aquí la visión folclórica, etnológica, de amantes del sol, vagos, paraíso, de Andalucía -"La teoría de Andalucía", de Ortega y Gasset, otra justificación "natural" de Andalucía-). Todo se reduce a, como dice Lewis Carrol: "Por favor, ¿podría indicarme qué camino he de seguir? -Eso dependerá mucho de hasta donde quiera llegar".

Antonio Gómez Soto Ficha autor


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