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Opinión:
Lo público
Los
representantes "populares" (adviértase la carga semántica
de la palabra, no sólo denota, sino que valora: no es
igual "el popular Díaz Berbel" -el alcalde granadino al
que no le gusta que los pobres pidan en sus calles, y
se lo ha prohibido, -¡prohibido prohibir!-, que "el popular
Julio Iglesias", -aunque si-) presentan un encefalograma
tan escuálido como los cuerpos anoréxicos presentadores
de los programas musicales televisivos (cuerpos delgados,
estirados: volvemos al tiempo en que las jovencitas tomaban
vinagre para conservar la blancura).
Hace
unos días, estas orejitas que se han de comer los gusanitos,
escucharon decir a un representante "popular" en la cadena
COPE (obispos, avispas: limpien sus ilustrísimas esas
lenguas bífidas de los locutores/contertulios asalariados
a la más oscura caverna política y religiosa): "Por mi
definición cristiana, pena de muerte, generalmente, no;
Matizada: en algunos casos, como el terrorismo, sí" (parece
que no es lo mismo la vida de un no nacido, que sí es
vida, que la vida de un asesino: puede que sea porque
en aquélla está por medio el sexo, y en ésta no; No exculpo
a nadie, no me interpretéis mal: pero si uno protege la
vida, ha de proteger tanto la de un no nacido, como la
de un terrorista/sádico).
Y
uno se pone a pensar que por qué los domingos la Iglesia
se llena de gente adinerada, mientras los pobres se quedan
fuera pidiendo, que qué hubiera sido del mundo si no hubiera
nacido Karl Marx, y por qué este neocapitalismo feroz
intenta hacer que no pensemos (Pensar: algo peligroso),
que qué hará por la noche el presidente del gobierno y
su esposa, cómo, y dónde, que por qué ahora descubren
los americanos que la dieta mediterránea es saludable
(!), que por qué en un bar accitano, uno oye "La sanidad
que funciona mejor en el mundo es la del modelo americano,
porque es privada", que qué oculta el cantante de "Mike
flowers pop" bajo su pelo amarillo, y que qué hace una
Hermandad del Rocío en Guadix (!?).
Cabe
siempre pensar que no pasa nada, y que todo pasará: el
Guadix ha subido a segunda B, y la asociación elitista
cultural sigue organizando actos (en la educación, lo
público no es ni aconsejable ni urgente, sino simplemente
constitutivo; Ya se oye que la CONCAPA -terrible integrísimo
católico-, "aconseja" al gobierno la implantación de los
"cheques-escolares": se dará dinero a los padres, dejando
de subvencionar los colegios públicos, y aquéllos llevan
sus hijos al colegio que quieran, creándose "guetos",
según ingresos económicos, y así, nidos de discriminación:
pasaremos de "libertad en la educación" a "libertad de
educación").
Así
está Andalucía; Pero no es por casualidad: en Málaga se
instaló la primera fábrica de España -aún pervive en su
puerto-, por unos pobres venidos del Norte, Larios -Marqués
de Larios- y Heredia,; Y, desde el gobierno central, se
potenció la instalación de fábricas en Cataluña y País
Vasco, mientras que en Andalucía se premiaba al
susodicho Larios, y a otros como él, con títulos nobiliarios
(aún se les ve por su Marbella, o llenando las páginas
de las revistas del corazón -¿No se equivocan de órgano?-),
ya que la burguesía andaluza no quería industrias, sino
ser señores de la tierra, de aquí la visión folclórica,
etnológica, de amantes del sol, vagos, paraíso, de Andalucía
-"La teoría de Andalucía", de Ortega y Gasset, otra justificación
"natural" de Andalucía-). Todo se reduce a, como dice
Lewis Carrol: "Por favor, ¿podría indicarme qué camino
he de seguir? -Eso dependerá mucho de hasta donde quiera
llegar".
Antonio
Gómez Soto 
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