número dieciséis | julio 2003 | papel 32/50 AnteriorPortadaSiguiente

Edición en papelEdición en papel

Sobre Ind. Kabouters

Recordar no es siempre un acto de nostalgia, está claro, pero en una de esas tardes en las que uno no sabe bien qué hacer o qué pensar, me vienen a la cabeza retazos, trocitos de pasado que pueden ser contados y escritos para que no se olviden, por si acaso. Lo que si puedo decirte es que siento un poco de rabia por haber dejado escapar una ocasión como aquella, o quizás por no haber visto cumplidas ciertas expectativas paralizadas casi siempre por la indiferencia, como ver pasar un barco, el tren, un buen momento que difícilmente volverá.

El grupo Ind. Kabouters, si lo prefieres Kabouters sin más, surgió a comienzos del año 97 y se terminó en el 98. Efímero brote de vitalidad e imaginación que nos llenó de instantes divertidos sin duda. Cuando comenzó yo tocaba la guitarra, y ocasionalmente cantaba, con un grupo llamado Infames, por llamarlo de alguna manera, pues creo que nunca se nos ocurrió un nombre definitivo, y para ser sincero, no andaba muy ilusionado que se diga. Javier, batería, y yo habíamos formado parte anteriormente de Desgarratrakeas, trío de punk en la onda Stooges, y con Infames nos veíamos un poco fuera de lugar, ni sabíamos por donde tirar. Tal vez las relaciones entre nosotros no eran del todo buenas y las canciones que tocábamos no nos motivaban lo suficiente, por lo que el grupo estaba vencido por la dejadez y la apatía.

Un día vino al local Terri, un amigo común, acompañado de un tío bastante peculiar llamado Eyou para presentárnoslo. El caso es que Eyou buscaba gente, músicos que pudieran echarle una mano para grabar un par de canciones compuestas por él y destinadas a formar parte de la banda sonora de un cortometraje, también por él realizado. Nos mostró los temas grabados en un walkman, cantados en inglés y acompañado de una guitarra desafinada, bueno, afinada a su manera. Aceptamos colaborar con él y pronto nos pusimos a ensayar esas canciones que tampoco resultaban muy complicadas y aunque no eran muy originales por lo menos nos llenaban de aire fresco en esos apáticos momentos con Infames. Juanjo a las teclas, José al bajo, Javi y yo grabamos en un par de días la música en una grabadora de 4 pistas y más tarde Eyou añadió la voz. Todo fue bien y ala cosa se acabó ahí. Después de esto volvimos a lo que había, una rutina ligera que nos arrastraba sin más...

Meses después, Natxo, personaje derrotado con alma de perdedor eterno y amante del pop (que también formó parte de Infames en sus inicios) nos propuso a Javi a mí, crear una nueva banda con la finalidad de tocar versiones de algunas de nuestras canciones favoritas. También fue convocado Barri, bajista del grupo pop Rosa Rosae, con el que compartíamos local y amistad. Como ninguno de nosotros era un verdadero vocalista, Natxo no dudó en pedir a Eyou que se uniera a este proyecto y éste aceptó rápidamente.

Eyou era un chaval entusiasta e idealista como pocos, que se tomaba muy en serio lo que hacía. Siempre metido en proyectos y diversas actividades, teatro, música, cualquier cosa. Siempre de aquí para allá sin peder un segundo; ciertamente nunca había conocido alguien con tanta vitalidad e ilusiones, aunque a veces, a cierto sector de gente cerrada, su actitud parecía molestar, en fin, ya sabes que siempre hay gente estrecha de mente.

Pues así se formó Kabouters. El nombre fue también idea de Eyou que lo tomó de un colectivo holandés de ideas revolucionarias que existió a finales de los 60. Enseguida comenzamos a ensayar. Vuelvo a decirte que la idea en principio eran las versiones de bandas como Kinks, 13th Floor Elevator, Seeds y hasta Flamin' Groovies... pero pronto empezaron a surgir canciones propias, casi siempre compuestas por Eyou que tenía muchas!! Entonces llegamos a tener en poco tiempo un repertorio más o menos decente, mitad versiones, mitad originales. Y dimos nuestro primer concierto! en una casa ocupada (gaztetxe, como se llaman aquí) del barrio barakaldés de Lutxana. Aquello sin duda fue unas muestra brutal de caos sónico y desfase psicodélico. En un enorme escenario y ante escaso público salimos a tocar con algunas copas de más, así que te puedes hacer una idea. Eyou no se abrasó la cara de milagro, pues al tío le dio por prender fuego en un bidón lleno de papelitos con frases metafísicas escritas en uno de esos actos excéntricos tan propios de él y menos mal que solo se quemó cuatro pelos de la perilla y la manga de la camisa. Y Natxo aficionado al bourbon, debió estar "tocando" un buen rato sin siquiera enterarse que se le había desenchufado la guitarra!! Apocalipsis sonoro que, a pesar de todo, hizo que la gente lo pasara en grande ante tal espectáculo totalmente freak. Un montón de gente acabó bailando sobre el escenario mientras sonaba "Pushin' too hard", improvisando toda suerte de extraños sonidos. Un buen comienzo para Kabouters.

Nuestro segundo bolo fue en el bar Mellid de Barakaldo, que no estuvo mal pero nos faltaba bastante ensayo. El tiempo pasaba y la banda tiraba para adelante mientras Infames, que siguió existiendo paralelamente una temporada, se disolvió definitivamente. Eyou se movía bastante y conseguía conciertos. Una vez fue en una especie de mansión ocupada y habitada por freakis de todo tipo. Tocamos a las seis de la mañana ente cuatro personas contadas, las que aguantaban en pie, lo que fue una lástima porque sonamos bastante bien y Eyou no se cortaba un pelo y salió a escena totalmente envuelto en cartón (?), representando una de sus esperpénticas perfomances que, claro está, pocos entendían. Más tarde Natxo, el fundador del grupo, abandonó , dejaba la banda porque pasaba de todo, poniendo pegas de todo tipo. Su inestabilidad y falta de constancia son bien conocidas por todos nosotros, cuando ocurría esto el repertorio de Kabouters estaba ya formado en su totalidad por canciones propias. Seguimos sin él, con una sola guitarra, y elaborando temas cada vez más largos y más ácidos tal vez. Y en noviembre aproximadamente grabamos unas cuantas canciones en una maqueta que salió muy bien y que la enviamos a algunos medios sin obtener respuesta alguna, como suele pasar. Seguíamos tocando con cierta frecuencia, lo cual motiva a cualquiera y en los conciertos eyou se tiraba por los suelos y hacía el cabra como de costumbre y creo que cada vez sonábamos mejor. En verano Barri se largó a Londres si mal no recuerdo, ocupando su lugar Arantza, que no sabía tocar mucho pero que se aprendió los temas y pudo tocar en un par de bolos con nosotros. Y aunque íbamos mejorando, ni que decir tiene que entre nosotros las diferencias iban creciendo. Yo quería otra cosa, empezaba a cansarme de tanto experimento e improvisación eterna, de excesos sonoros que se alejaban cada vez más de mi estilo favorito, encandilado como yo estaba por las pildorillas pop sencillas y directas que tanto me siguen gustando, por lo que casi maniáticamente me oponía a Eyou, pues él estaba abierto a la música electrónica y otros estilos que no me atraían nada. También hubo un problemático concierto en Lejona que resultó caótico y desagradable, ya que nos atrevimos a tocar un repertorio ensayado en tan solo una semana con las más raras canciones que teníamos e improvisando sobre algunas melodías muy poco elaboradas. El resultado fue un público que no podía entender lo que llegaba a sus oídos, que es lo que habitualmente sucedía debido a nuestro habitual estilo tan psicodélico, pero este bolo fue tan terrible que me dieron ganas de dejar el grupo. Tras varias trifulcas y discusiones con Eyou, volvimos a los ensayos, a nuestra habitual lista de canciones pasadas de roca, temas de cinco minutos o más, pero cada vez más trabajados y originales. Tocamos en el salón de actos de la facultad de magisterio de Bilbao ante mucha gente y todo fue de maravilla, hasta nos aplaudían, como si se tratara de un grupo diferente al de la actuación anterior en Lejona... en fin. Y como yo era, y quizás siga siendo, un poco cabezota dije a Eyou, al grupo, que mi participación en Kabouters se acababa, que podían buscarse otro guitarrista. Me sorprendió y hasta diría que me indigno la manera tan simple de tomarse el grupo del resto de los miembros, que parecía importarles muy poco la continuidad de la banda, por lo tanto aceptaron mi marcha y Kabouters se acabó. Eyou sabía que la cosa se agotaba además él tenía miles de cosas en la cabeza, otros planes a los que agarrarse. Barri también tenía a su banda de siempre, Rosa Rosae, así que no pareció importarles demasiado. Eso sí, se planeó dar un último concierto a modo de despedida y dejar grabadas todas nuestras composiciones, para tener algo que mostrar, un legado, para poder decir: hasta aquí llegó la cosa, este ha sido el sonido logrado tras un año de existencia.

El concierto final se realizó en el Mellid, de nuevo este bar pues era un local amigo en el que podías tocar sin problemas. Muy pocas personas nos vieron y salió bastante bien, pero sigo pensando que muchos de los que nos veían no entendían nuestra música, falta de costumbre, otros gustos... casi podría asegurar que fuimos uno de los más originales grupos surgidos en esta zona. Después llegó el reto de grabar en dos o tres días todo el repertorio de kabouters en nuestro local de ensayo y todo a la vez, en directo y sin trucos. La grabación nos la hizo Ana, chica con experiencia en temas de sonido y demás, todo en un ocho pistas y con más medios de los que habitualmente disponíamos en el local. En esta grabación añadimos un theremin! increíble artefacto digno de oír que un chico llamado Pablo "tocó" en algunas partes. Las cintas se las llevó Ana esperando poder hacer pronto las mezclas de las pistas pero esto no ocurrió y no pudimos acceder a esa grabación. Por lo tanto hoy en día que ninguno de nosotros a tenido la posibilidad de oír esa dichosa grabación! Impotencia? creo que sí. Fin de Ind. Kabouters.

Yo seguía pasando por el local y en esos momentos (finales del 98) comencé a componer y grabar las primeras canciones de lo que más tarde llamarían Manikies. Esporádicamente me seguía encontrando con Eyou, que estaba metido de lleno en el Taller de Teatro Imaginario, actuando bastante y a la vez componiendo canciones con su particular estilo, incluso llegó a ser finalista en un concurso de cantautores de Bilbao. Sus poemas rebosaban surrealismo e imaginación. Colaboramos junto en alguna ocasión, como en el tema "Plastilina", partiendo de una melodía que grabé con el casiotone y al que Eyou añadió uno de sus locos textos. En fin, cada uno a lo nuestro y con una buena relación de amistad, así iba pasando el tiempo... Seguí de lleno con mis canciones y mi proyecto solitario Manikies, grabando algunas maquetas.

El 15 de diciembre del 99 muere Eyou en accidente de moto. Venía de ensayar una de sus obras y... bueno, fue muy duro, muy duro para mí, para el resto de sus allegados como te puedes imaginar. Tenía 22 años, una edad que nunca nos rebeló, no se porqué, ni siquiera pensábamos que era tan joven al lado nuestro, pues por aquellas casi todos ya teníamos 26 ó 27 años. Y claro está que recuerdo los momentos, que recuerdos sus palabras para mí tan valiosas, de una persona alegre y dispuesta a darlo todo por sus ideales, tan sumamente creativa, sorprendente siempre. Antes de su trágica muerte ya le había dedicado yo una sencilla canción, fácil y directa, titulada Vives en una nube que en su primera y original versión grabada participaron Lorena y el propio Eyou, cantándola los tres con ganas e ilusión que requiere y evoca semejante letra, como te digo, totalmente inspirada en él, ese soñador, marciano inolvidable.

Por eso me refería al comenzar esto, que siento cierta rabia ya que esto, esta cosa, esta música alocada que hicimos Kabouters llegó a poquísimas personas y hoy en día tan solo nosotros, los que lo protagonizamos en sus momento nos acordamos de ello, y además esa grabación con todas nuestras canciones que ni nosotros la hemos podido oír después de tanto tiempo. Eyou tenía al final las cintas de los master y no sabemos ahora mismo quien las puede tener!! Sería maravilloso poder recuperarlas, hacer una buena mezcla y poder mostrarla a todos. Para que lo sepan muchos, que Kabouters fueron uno de los mejores grupos de aquí, que no se quede tan solo en un borroso recuerdo sin más... y por supuesto, sirviendo de claro homenaje a Eyou, un amigo al que no olvidaré.

Lupo Sol Ficha autor


© de los autores y del editor