número dieciséis | septiembre 2003 | papel 18/50
AnteriorPortadaSiguiente

Edición en papelEdición en papel

Filosofía azul

Nosotros viajábamos en coches sin cinturón de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10-12 h con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas, armarios o frascos a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, eso sin contar con que hacíamos auto-stop. Los columpios eran de metal y con esquinas de pico, y jugábamos a "lo que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era el más bestia.

Pasábamos horas construyendo nuestros carros de rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a resolver el problema. Jugábamos a "churro va" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales. Salimos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle.

Nadie podía localizarnos. Eso si nos buscábamos madera en los contenedores o fuera y hacíamos una fogata para asar patatas y contar historias de miedo. No había móviles. Nos rompíamos los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.

Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con Mercromina y unos puntos. Nadie a quien culpar, sólo a nosotros mismos. Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Solo nos contagiábamos de piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas de vídeo, Sony o surround, móviles, computadores ni Internet.

Nosotros tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. o ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos. y jugábamos a las chapas, al peón, a las bolas, a la lima, al rescate..., en fin tecnología punta.

Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel! ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacarlas. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar y algunos incluso chupaban el grifo. Los únicos yogures que conocíamos eran los que nos regalaban coches en miniatura y ninguno era bio o bifidus ni tenía millones de bichito buenos, pero si ni siquiera eran yogures desnatados pasterizados después de la fermentación

Merendábamos un bocata de embutido bien cargado, o de nocilla o incluso pan con aceite y azúcar y nunca nos hizo falta la "energía intelectual" de ninguna galleta.

Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", antes de ser mayor de edad y sin adultos, DIOS MIO!! En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos. Los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso. ¿Que horror, no inventaban exámenes extra!

Y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo, no en un chat diciendo :) :D :P

Éramos responsables de nuestras acciones arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si que transgredíamos alguna ley, era inadmisible. ¡Ellos protegían las leyes!

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

Si tú eres uno de ellos. ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que los abogados y lo gobiernos regulasen nuestras vidas, para nuestro propio bien.

 

Gracias a la Elfa Azul

 

La Vieja Ola Ficha autor


© de los autores y del editor