número doce | mayo 2002 | web 28/29 AnteriorPortadaSiguiente

mentiras
   
 

Como no fue suficiente con la mentira institucional que afirmaba la bajada de precios en Enero (¿creen que somos imbéciles?) y las reuniones bilaterales y virtuales de ex-presidentes, la manipulación informativa de este gobierno continúa hasta alcanzar cotas cómicas cuando las televisiones comenzaron a vomitar un informe oficial del Ministerio de Educación donde se apuntaban graves carencias en los alumnos de Primaria en las áreas de Lengua, Matemáticas y Conocimiento del Medio. Al día siguiente, 26 de Marzo, leímos (¿alguien además de éste que les habla?) que solamente se habían filtrado los aspectos negativos (siempre los habrá), mientras que dejaron para el día posterior a la polución informativa los datos completos donde se manifestaba que en la Primaria de ahora los resultados obtenidos en esas áreas por los alumnos son superiores, mejores, que en la E.G.B. antigua: pero de esta información ningún informativo se hizo eco."Difama, que algo queda", la premisa de la Ministra de Educación.

Más mentiras: la anunciada reforma de la educación tiene como "objetivo" alcanzar más "calidad" en la enseñanza. Una lectura comparativa del Real Decreto de Diciembre de 2000 donde se regula el nuevo Currículo (las enseñanzas mínimas) con el hasta este curso vigente (RD 1007/1991), en lo relativo al área de Lengua Castellana y Literatura, revela otros "objetivos":

1) En el nuevo Decreto, la relación de la expresión con la situación comunicativa (que en la anterior normativa ocupaba 3 epígrafes) queda minimizada y ninguneada: la competencia comunicativa y discursiva de Chomsky y Peirce relegada a las cavernas.

2) La actitud crítica, personal, del alumno ante mensajes orales y escritos (incluidos los mass media); el juicio crítico de los usos sociales de las lenguas, el evitar tópicos, prejuicios; el reconocer el contenido ideológico del lenguaje (prejuicios clasistas, racistas...), desaparece totalmente de los objetivos del nuevo currículo. En cambio, la enseñanza de la lengua se concibe solamente desde conceptos prescriptivos, normativos, no descriptivos. El alumno, una cacatúa. La escuela que genera individuos críticos, ¡no!, ¡Vaya a ser que les dé por pensar!.

3) Junto a las palabras "norma" y "ortografía", repetidas obsesivamente, aparece otra no menos inquietante: donde la LOGSE decía "realidad plurilingüe" o "lenguas cooficiales", ahora se introduce como sinónimo de estos sintagmas la estructura "lenguas constitucionales" (objetivo número 8). El germen del "patriotismo constitucionalista", la resacralización neofeudal de las palabras.

4) Desaparece de los contenidos de la E.S.O. la relación entre producción histórica y producción artística, la relación sociedad / arte.

Todo esto junto a la Ley de la Calidad (la sustitución de una selectividad por otras tres pruebas selectivas; la creación de guetos según la "inteligencia" de los alumnos; el final del sueño de la cenicienta de nuestro sistema educativo, la Formación Profesional, despertándola y devuelta al lugar de donde nunca tuvo que haber salido, a las cavernas; la repetición de curso como solución al "fracaso escolar"), supondrá, por fin, el despertar de la aletargada juventud patria narcotizada por el exceso de libertad y de botellones y la culminación del sueño de tantos y tantos que, al menos, podrán ver en vida la canonización de la xenófoba reina Isabel La Católica.

Pero ya saben: no hay Ideologías, la Historia se ha terminado, y los marcianos viven entre nosotros.

 

Antonio G. Soto Ficha autor

   

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