número doce | mayo 2002 | web 17/29 AnteriorPortadaSiguiente


EDITORIAL
Del pensamiento único a la verdad adsoluta
   
 

Tras el 11 de septiembre a este mundo no lo conoce ni la madre que lo parió, que diría Alfonso Guerra. El terrorismo ha ocupado el puesto dejado por el comunismo hace unos años como el enemigo oficial mundial. Lo peor es que en nombre de su erradicación se están aplicando las políticas más restrictivas y reaccionarias desde hace muchos lustros.

En este nuevo orden mundial de supremacía económica del "eje del bien", la seguridad se convierte en una obsesión tal que pretende justificar lo injustificable. Los gobiernos "de bien" bombardean, masacran, detiene, exterminan, mienten, censuran y persiguen todo lo que suene sospechoso, no quedando más que asentir y apoyar los dictados ya que "buscan la paz y la seguridad mundial". Con quien piense distinto, o sólo no comulgue con la forma, no se dialoga porque son unos violentos y hay que aislarlos y exterminarlos. Bajo la perogrullada de sólo sentarse a dialogar con quien piensa igual a ellos, llamando a eso negociación.

La globalización se presenta sin ninguna duda, como la solución a la necesidad mundial de seguridad y desarrollo económico, pero de unos pocos frente al exterminio de todo lo que no sea el oro del becerro. Entonces se habrá dado el último paso y el pensamiento único será la gloriosa y divina verdad absoluta, y nada, nada, crecerá a su lado.

 

Antonio Asesino Ficha autor

Viñeta: Mart

Sin título por Mart Ficha autor

   

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