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Tras
el 11 de septiembre a este mundo no lo conoce ni la madre
que lo parió, que diría Alfonso Guerra. El terrorismo
ha ocupado el puesto dejado por el comunismo hace unos
años como el enemigo oficial mundial. Lo peor es que en
nombre de su erradicación se están aplicando las políticas
más restrictivas y reaccionarias desde hace muchos lustros.
En
este nuevo orden mundial de supremacía económica del "eje
del bien", la seguridad se convierte en una obsesión tal
que pretende justificar lo injustificable. Los gobiernos
"de bien" bombardean, masacran, detiene, exterminan, mienten,
censuran y persiguen todo lo que suene sospechoso, no
quedando más que asentir y apoyar los dictados ya que
"buscan la paz y la seguridad mundial". Con quien piense
distinto, o sólo no comulgue con la forma, no se dialoga
porque son unos violentos y hay que aislarlos y exterminarlos.
Bajo la perogrullada de sólo sentarse a dialogar con quien
piensa igual a ellos, llamando a eso negociación.
La
globalización se presenta sin ninguna duda, como la solución
a la necesidad mundial de seguridad y desarrollo económico,
pero de unos pocos frente al exterminio de todo lo que
no sea el oro del becerro. Entonces se habrá dado el último
paso y el pensamiento único será la gloriosa y divina
verdad absoluta, y nada, nada, crecerá a su lado.
Antonio
Asesino 

Sin
título por Mart 
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