número doce | mayo 2002 | web 16/29 AnteriorPortadaSiguiente

mutaciones
   
 

Mi cuerpo ha cambiado. Lo noto ante la piel que amo, pero también ante los alimentos cuya presencia antes me repugnaba y ahora acepto y tolero. Estas innovaciones no tendrían mayor importancia si no fuera porque la mujer que amo es mestiza, fuma y gusta de las especias fuertes y del picante. Fue su sangre y un injerto de su piel lo que me devolvió la vida tras un accidente. Sus recuerdos gastronómicos han pasado a mi gusto, su memoria de piel incrementa mis excitaciones. No descarto que mañana descubra mi afición por las películas de Woody Allen que nunca veo o por el cuplé que nunca escucho.

6 ene. 02 /5:45 p.m.

 

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