número diez | junio 2001 | papel 4/5 AnteriorPortadaSiguiente
Edición en papel

Fragmento de ¿Hablas o golpeas?
Publicado anteriormente en Cuadernillos de la Sagra.

Un hombre y una mujer pierden la cabeza conforme dejan de hablarse. Son personajes de una novela Los parentescos de Carmen Martín Gaite. A medida que los personajes abandonan la urdimbre de las palabras sacan el cuchillo de carnicero. Suele ocurrir así en la vida real de las aversiones, odios y malos tratos. Durante estos días la prensa ha referido estadísticas de lectura: menos de la mitad de los andaluces no lee. También la prensa refiere altos índices de malos tratos en la vida doméstica. Violencia de género la llaman: la maltratada es mujer. Hay otras violencias en la calle y en las mesas de negociaciones rotas en el trabajo. No hablar conduce a las distintas formas de violencias, vejaciones y malos tratos. Puede ser un coincidencia esta de no leer, no hablar y sacar el cuchillo, la pistola o el insulto humillante. Cuando la boca no encuentra las palabras, la mano está presta para el golpe.

Rafael Cuevas. Ficha autor


Ilustración: Paco Fernández

Ilustración: Paco Fernández Ficha autor


Subversividad sexual
El ser humano siempre ha intentado despegarse de la selección natural y del determinismo biológico desde el día en que descubrió la sociedad (y con ello la cultura y la moral), el fuego (que trajo la seguridad y la salud) y el sexo por placer. Esto le brindó la posibilidad de realizar mil y una tareas, pero aun así había muchísimas más que no podía hacer. Todo aquello que podía hacer o controlar, lo calificaba "normal"; y puesto que lo que podía hacer uno lo hacían ciento, lo normal se asociaba a lo colectivo y mayoritario. Sin embargo, aquello que no podía hacer ni controlar, lo denominaba "anormal"; y puesto que lo que no podían hacer todos sólo lo podían hacer unos pocos que sabían, lo anormal se vinculaba a lo peculiar y minoritario. Pero no conforme, el ser humano iba más allá : lo normal era bueno porque asentaba las posibilidades de la mayoría, mientras que lo anormal era malo porque desestabilizaba la voluntad general. Con el paso del tiempo, lo anormal, peculiar y minoritario se identificó con lo raro, excéntrico, monstruoso y peligroso. A modo de ilustración, en la política nos encontramos con que lo bueno es la voluntad de la mayoría (democracia liberal), a costa de la represión (llegado el caso, incluso la eliminación) de las minorías (indigenistas y otras etnias, subterráneos y anarquistas, insumisos y okupas, etc.) Entonces, lo malo sería el respeto absoluto por las minorías y por la peculiaridad (el nacionalismo bien entendido). Centrándonos en la sexualidad (que nos interesa a TODOS/AS), lo bueno (o sano) sería lo normal, lo que más abunda: la heterosexualidad. Por otro lado, lo anormal es nocivo o enfermizo, es "antinatural". ¡ Como si la naturaleza entendiera de estadística y concluyera que lo que más abunda es lo natural! (En ese sentido, las mutaciones serían antinaturales y no empero están ahí). Esta idea lleva a algunos a afirmar que la homosexualidad es una alteración genética que había de ser "curada". Pero hay más tendencias sexuales tomadas como desviaciones de la norma (y, por tanto, enfermizas y nocivas): sadomasoquismo, fetichismo, pederastia, zoofilia, coprofilia, necrofilia, onanismo, etc. El argumento es sencillo: se trata de tendencias sexuales anormales que han de ser "sanadas", mientras que los que las padecen han de reintegrarse en la "buena salud sexual". De todo esto se extrae que la norma sexual podría ser: Vincúlate a un miembro de tu especie de sexo opuesto y con quien puedas procrear, y actúa como si fueras a procrear, pero sin engendrar. Esto aleja todas esas tendencias sexuales anormales a la periferia, al lado oscuro, a un cúmulo de suciedades, atrocidades y monstruosidades, producto de mentes depravadas (Sade, Byron, Clinton...) De esta manera, los límites de la sexualidad vienen impuestos por la voluntad de la mayoría. Parece que el estigma judeocristiano del "sexo sólo para la procreación" sigue latente, muy implícitamente, en el enunciado de tal forma. Pero no se trata de que el sexo (placentero) se derive de la procreación, sino de algo muy distinto: el sexo es autónomo, es imaginación hecha carne. Además, ambos (sexo y magín) son plenamente amorales (no haya nada bueno ni malo en ellos) y sus límites son los de la libertad: la libertad del prójimo (poder hacer, decir, pensar y sentir lo que un@ quiera, siempre y cuando no fuerce ni elimine la libertad de otr@s). Entonces, en el mundo del sexo, "todo vale". Quedan naturalmente excluidas la violación (en la que la voluntad de la persona es atropellada por el egoísmo de un degenerado) y la pederastia (en la que el efebo se ve sometido a una relación sexual no acorde con sus posibilidades ni necesidades). Por otro lado, la necrofilia y la zoofilia se constituyen como casos marginales, pues los cadáveres y los animales no poseen más libertad que la que nosotros mismos les concedemos. Finalmente, la coprofilia (con excrementos), el fetichismo (con objetos), el sadomasoquismo (sufrimiento placentero), la homosexualidad y otras tendencias sexuales tenidas como "anormales, enfermizas y malas" entran dentro de lo posible, junto a la "pura y sana" heterosexualidad. La unión entre lo normal y lo anormal supone la destrucción de la desigualdad y del prejuicio. La mezcolanza entre lo bueno y lo malo conlleva el aniquilamiento tanto del moralismo represivo como de la degeneración del ser humano. Bienvenidos al terreno de lo amoral, donde nadie os dirá qué hacer ni con quién follar; será vuestro pacto entre amantes lo que os una; sin prejuicios, sin valores,... ¡SIN LIMITES! El único mandamiento será el que versa "AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS". Salam.


El Koleguilla Ficha autor


reseñas

corre, rocker - crónica personal de los ochenta · sabino méndez · espasa · 00

A medio camino entre las memorias y la crónica social, encontramos a un Sabino crítico y sagaz con su generación en la instantánea más desencantada de la movida. Salvando los insufribles arranques filosóficos, bien merece una lectura atenta que entretiene e indaga en las entrañas del rock nacional.

 

piratas · ultrasónica · wea · 01

Tratado atípico de como vender y hacer a la vez música interesante. En esta entrega, Piratas (ya sin artículo) investigan con la electrónica a la búsqueda de un sonido actual sin renunciar a bases rockeras. Sus letras en una nueva vuelta de tuerca continúan mejorando. El resultado es el mejor álbum de Piratas, recomendable y disfrutable.

 

d-henry · paraíso tranquilizante · 01

La nueva entrega de los accitanos D-Henry presenta el último capitulo de una de las bandas más interesantes del subsuelo granadino. Apartándose de la parafernalia electrónica del anterior trabajo, la banda se centra en un potente sonido rock aderezado por la originalidad de letras curiosas y cuidadas. Lo mejor, Los sueños se repiten, que transpira sinceridad y madurez.

 


Guión y dibujos: Juan Román

Cómic: Juan Román Ficha autor

 

Esa inquietud me gana arrebatos
Tras estas olas me salpican los edenes necesarios con sus riegos sustanciosos girando por el cielo de los vigías del placer, me parecen parnasos volátiles se acercan y arman de valor con una inquietud enormemente enredando en el firme del arte, poetas nuevos salen a las orillas para sacudir de realidades los mágicos cambiantes ritmos de la noche, y esta oscuridad con su anochecer me engendra criaturas de extrañas promesas en los andenes de los leopardos, busco selvas inhóspitas de insospechadas purezas para ganarme una condición esencial de ser figura de navegarte en tu costa de sur, eres una inquietud que me evade me convence y me hace la sed de tus ganadores de arrebatos.

Teobaldo González Ficha autor

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